29 Noviembre 2005

87. Tiempos de tormenta. EXT./DÍA



Lanzarote es hoy casi una zona catastrófica. Anoche, los vientos de más de 130 kilómetros por hora arrasaron con todo. Mis padres y mi hermana me lo contaron esta mañana con gráficos detalles: zonas sin electricidad, antenas arrancadas, árboles partidos, cristales rotos, muros derrumbados... Como en "Twister" o en "El día de mañana" pero en versión canaria y sin los efectos visuales de Industrial Light & Magic.

Tras arrasar las islas más occidentales, la famosa tormenta tropical "Delta" tardó en llegar a Lanzarote. A mediodía y por aquello de la precaución, los colegios enviaron a los niños a casa y en muchos trabajos se interrumpió la jornada laboral. Yo hablé por teléfono con mi madre varias veces en la tarde-noche de ayer y en la isla conejera todavía no se apreciaba ninguna novedad. "El cielo está nublado, sólo eso", me confirmó mi madre a las siete y pico de la tarde.

Cuando parecía que la tormenta bordearía Lanzarote y ya la gente empezaba a relajarse e incluso a cachondearse de tanta alerta y tanta precaución, el viento comenzó a soplar. Y lo hizo salvajemente desde las once de la noche hasta las cuatro de la madrugada más o menos. Y allí nadie pegó ojo.

Mi hermana, que ya es muy catastrofista de por sí, asegura que el acoso del viento fue indescriptible, que tenía la sensación de que las paredes serían arrancadas de cuajo en cualquier momento y que constantemente se escuchaba el ensordecedor impacto sobre techos y ventanas de vete tú a saber qué objetos voladores... Por cierto, las fotos de arriba las he pillado sin permiso alguno de Diario de Lanzarote.

Tenía que haber estado yo allí, convertido en una réplica cutre de Helen Hunt o de Bill Paxton en "Twister". Es curioso lo de las tormentas que lo ponen todo patas arriba, evidenciando la irremediable inestabilidad de un entorno en el que nos autoconvencemos para sentirnos a salvo. Y de repente llegan los vientos huracanados y tu mundo seguro se esfuma, se volatiliza. Y esto pasa incluso en aparentes paraísos de bienestar como Lanzarote.

En Fuerteventura, el brutal viento provocó la caída desde el tejado de su vivienda de un hombre de sesenta y tres años que en ese momento amarraba unas planchas. Murió en el acto... Yo suelo encontrarme más seguro en mi casa de Lanzarote que en la de Madrid, pero, en el fondo, es contradictorio lo mío: siento que no tengo miedo a la muerte, pero me aterroriza la idea de morir volando por los aires, degollado o descuartizado, absorbido por un socavón callejero o aplastado por un andamio cuando voy por alguna acera en obras. Creo que lo que ocurre de verdad es que a todos nos molaría elegir cómo palmar y yo aún no sé con claridad de qué manera me gustaría dejar de existir.

Últimamente también se me ha metido en el coco que mi caldera está averiada (hace ruidos raros) y que pronto explotará y yo con ella. Me temo que mi madre nos contagió a mi hermana y a mí la certeza de que hay un peligro detrás de cualquier esquina. Mi madre es experta en prever peligros a priori estrambóticos, pero a veces la realidad le ha dado la razón.

Supongo que sólo necesito sentirme a salvo aunque sea un ratito, unos minutos. Y he llegado a la conclusión de que la sensación de estar a salvo nada tiene que ver con el entorno físico que te rodea. Tiene que ver con las personas. Y con los abrazos... Sólo si te abraza la persona adecuada, te sentirás a salvo. Por eso hay abrazos que no deberían terminar jamás.

Vale, paro ya, que hoy os estaré deprimiendo a saco. Debe de ser porque hace muy poco me ha tocado soportar una horrible reunión de mi comunidad vecinos. Y eso deprime en grado sumo. ¿Quién diablos inventó estas reuniones?

En cualquier caso y volviendo al detonante de esta secuencia, aunque la tormenta haya remitido, no os confiéis. La calma es sólo aparente. Abrochaos el cinturón. Se acercan tiempos turbulentos.

FUNDIDO A NEGRO




26 Noviembre 2005

86. Cenizas. INT./NOCHE



Alguien envió este dibujo de arriba a la lista de correos del Foro de Vida Independiente. Tiene gracia. Y es que hace un rato lo hablaba con Píter: ¿las cárceles están adaptadas para sillas de ruedas? ¿Qué ocurriría si cometo un delito? Porque yo necesitaría una celda accesible, con ducha adaptada y demás... ¿Existen celdas de este tipo?

Lo que me joroba es que parece que existe la estúpida creencia generalizada de que las personas con alguna discapacidad somos seres bondadosos, angelicales e incapaces de delinquir. Pues que sepáis que yo soy un psicótico mangante con arrebatos terroristas, así que estoy dispuesto a convertirme en un pionero ropmpedor de moldes. Para ello, un día de éstos asesinaré a alguien que me caiga mal, viajaré con sacos de coca ocultos en el cajón de la batería de mi silla, atracaré una sucursal del BBVA o secuestraré algún avión Madrid-Lanzarote. Y luego, a ver en qué cárcel me meten...

Aish. Paro ya de escribir chorradas. Hoy es un día ideal para subir la rampa que se ve en el dibujo, aunque hace un rato me ha alegrado leer el acta de valoración de las ayudas audiovisuales recientemente concedidas por Canarias Cultura en Red. Y esto es lo que dicen de los dos proyectos que presenté y que han resultado subvencionados:

-Sobre "El cielo sobre nosotros": "Elegido por unanimidad como el guión más original y singular, en el que se refleja que hay un auténtico cineasta detrás. Su trayectoria profesional y la productora que respalda este proyecto, La Mirada Producciones, son un aval para el mismo".

-Sobre "(Im)perfecto": "Serie para la televisión de Roberto Pérez Toledo producida por La Mirada Producciones. Una apuesta valiente que afronta un tema complicado con mucha sensibilidad y humor".

Si ellos lo dicen, me lo creeré. Pero me temo que los aires depresivos que respiro estos días se deben principalmente al anuncio ese de Rosa María Sardá, su vecina pedante y el pato al orange... No me digáis que no es deprimente. Es increíble que ya haya pasado un año desde que sufrimos este spot por última vez. Qué asco la Navidad. Qué asco el veloz paso del tiempo.

Decidido: no pisaré El Corte Inglés hasta que pase el Día de Reyes. Ayer, los terroríficos villancicos del hilo musical casi me generaron un instantáneo sarpullido. Me refugié un rato en el servicio y allí también sonaba de manera implacable "A Belén pastores"... Y entre villancico y villancico, alguna repulsiva canción de esa cosa llamada Il Divo. Esto roza la tortura.

Por lo demás, anoche fui con Píter a la Casa de Canarias para ser testigo de la presentación de un avance de "La tierra de mis abuelos", documental producido por El Cielo Digital, también productora de "Vuelco". El documental explora las conexiones entre la cultura canaria y la cubana. Y tras la proyección del avance, actuó Luisa Machado, una cantante con gran voz pero cuya forma de interpretar sus canciones me enfermó los nervios. En la Casa de Canarias, nos reencontramos con Floro y con Teddy y por allí también estaban Paloma y su hermana Marta.

Ahora que me acuerdo, el otro día un señor mayor me abrió la puerta de una cafetería cutre para que pudiera salir. La puerta era realmente estrecha para el ancho de mi silla, así que el amable señor no tuvo ningún reparo a la hora de creerse con derecho a darme el gran consejo de mi vida. "¡Céntrate!", casi me gritó el señor para que recolocara mi silla con respecto al umbral. Le hice caso, me centré y salí de la cafetería. Pero no puedo evitar extrapolar el consejo de ese señor desconocido. ¿Que me centre? ¿Como ha podido saber ese buen hombre lo que realmente necesito en mi vida tan sólo cinco segundos después de conocerme? ¿Lo llevo escrito en la cara? Sí, definitivamente necesito centrarme.

En mi sala de estar, aún hay un cenicero con dos colillas. Y alrededor de las colillas, mucha ceniza. Como no podía ser de otra forma, bienvenidas sean las patéticas metáforas. Las cenizas son el símbolo de vidas no vividas, de fuegos veraniegos repentinamente apagados a escupitajos con la llegada del frío.

Miro las colillas y me acuerdo de una secuencia de "Todo lo demás", de Woody Allen, que en su día me hizo mucha gracia: el momento en el que Jason Biggs se da cuenta de que ha caído inevitablemente en las redes de Christina Ricci. "Quién me lo iba a decir, yo enamorado de una fumadora...", reconoce Biggs con resignación.

Pues sí, quién me lo iba a decir...

FUNDIDO A NEGRO




23 Noviembre 2005

85. Seguir adelante. EXT./NOCHE



Ayer fui a ver "En sus zapatos". Me costó convencer a Froid para pagar entrada por esta, según él, "película para tías adictas a 'Sexo en Nueva York' y a almorzar barritas energéticas", pero al final, y gracias a mis convincentes artes manipuladoras, los zapatos de Toni Collette se impusieron a las inicialmente previstas convulsiones demoníacas de Emily Rose. Emily será exorcizada otro día.

Aunque Froid sobó un buen rato a partir del momento en que aparece en pantalla el personaje de Shirley MacLaine y la historia se convierte en un simpático remedo de "Cocoon", a mí me gustó mucho la peli. "En sus zapatos" es el almíbar cinematográfico de la temporada otoñal: el relato perfecto para sonreír a veces, para emocionarte con algunas secuencias deliberadamente sensiblonas y para abandonar la sala con regusto reconfortante... y con ganas de almorzar una barrita energética.

Bien dirigida, bien escrita y genialmente interpretada por el trío femenino protagonista y por un buen puñado de ajustados secundarios (con mención especial para Mark Feuerstein, que da vida a Simon, y para la anciana cachonda que hace de la Señora Lefkowitz), este nuevo e inesperado trabajo de Curtis Hanson (se nota que el director de "8 millas" se enamoró apasionadamente del guión y de sus actrices) conmueve y entretiene sin caer nunca en dramáticos tremendismos.

Y es que, a pesar de mi devoción por los dramas terminales, a veces se agradecen los finales felices, porque aquí el asunto pintaba mal y ya lo predijo Froid en el minuto cincuenta: "Seguro que Cameron acaba muriendo de cancer y así aprende la lección de la vida". Pues no. Eso sí, un trozo de "Sexo en Nueva York" aparece en un televisor en un importante momento de la película, así que algo de razón sí que tenía el muy capullo.

"En sus zapatos" es la historia de amor y odio entre dos hermanas opuestas, marcadas por el hecho de haber crecido sin un referente materno. La siempre sublime Toni Collette interpreta a la fea pero laboralmente exitosa Rose y Cameron Diaz es Maggie: tía buena, disléxica, golfa y sin rumbo alguno en su existencia. Y al fin vemos a Cameron utilizando a su favor su físico despampanante para componer un personaje que poco tiene que ver con ella misma.

La incombustible y ya muy arrugada Shirley MacLaine (dentro de poco estrenará además "Dicen por ahí...", lo último de Rob Reiner) encarna a Ella, la abuela de Maggie y Rose, y, como en la mítica "La fuerza del cariño", en esta ocasión también es una mujer que padece las consecuencias de haber querido de manera extrema y asfixiante a su hija. "Creo que no quise a tu madre de la forma correcta", le dice Ella a Maggie en una secuencia. "No sabía que hay una forma correcta de querer", responde Maggie. "Ni yo", puntualiza Ella.

Buscando alicientes

Independientemente de su reflexión sobre la familia y sobre las irracionales conexiones fraternales, hay un instante de "En sus zapatos" que me gustó especialmente: el momento en que Simon pregunta a Rose cuáles son las cosas por las que sigue adelante, por las que cree que merece la pena despertarse cada día y continuar haciéndolo en los próximos meses o años. Simon dice las suyas: su pasión por la política, no sé qué comida que le encanta, su fanatismo por un equipo de baloncesto... No recuerdo qué más cosas dice Simon, pero la cuestión es que Rose no sabe qué responder a la pregunta.

Es una pregunta delicada, compleja, perturbadora. ¿Por qué y para qué queremos seguir viviendo? ¿Qué nos hace seguir adelante? Supongo que alguien que es padre puede dar respuestas tan poco discutibles como "cuidar a mis hijos" o "verlos crecer", pero ¿y si no es así? ¿Qué haces si careces de respuestas tan rotundas e inamovibles? ¿Cómo sobrevives a la angustia de no saber contestar a una pregunta así? ¿Qué ocurre si tienes que pensar demasiado la respuesta?

Bueno, si sobrevivo a la angustia y pienso un poco, se me ocurren algunas cosas que me hacen seguir adelante: saber cómo terminará "Lost", el placer de beber Coca Cola Light, ver "Indiana Jones IV" cuando quiera que sea que la dirija Spielberg, cumplir alguna fantasía sexual... Qué horror. Así de simple es uno.

Pero es que no me parece una pregunta fácil de responder ni mucho menos. ¿Qué me hace seguir adelante de verdad? Yo qué sé. ¿Cuáles son los alicientes concretos? Puedo ser típico y previsible y responder algo como "la esperanza de que mi primer largometraje sea un masivo éxito de taquilla" o "la posibilidad de ganar un Oscar", pero el problema es que creo que se trata de una pregunta que va mucho más allá de todo esto, que nada tiene nada que ver con grandes sueños ni con ilusiones o expectativas de futuro, sino con el aquí y el ahora, con lo que ya eres y tienes, con tu verdadera vida cotidiana al despertarte cada mañana. Ahora mismo, ¿vosotros por qué queréis seguir adelante? "Porque sí" no vale como respuesta...

FUNDIDO A NEGRO




22 Noviembre 2005

84. Podemos ser amigos. INT./NOCHE



En la foto de arriba, podéis ver una captura de mi cortometraje "Lluvia". La imagen pertenece al comienzo del diálogo entre Mon, que interpreta a Alberto, y Rous, que interpreta a Marian.

Marian irrumpe en el plano desde la oscuridad y se acerca sigilosamente al indefenso y desprevenido Alberto. Ella camina con paso lento pero muy firme, segura de que no titubeará a la hora de materializar su cuidadosamente calculado plan. Y es que Marian está a punto de romper para siempre con Alberto...

Creo que desde que dirigí "Lluvia", no he vuelto a escribir una secuencia de ruptura. Para escribir este diálogo me inspiré sobre todo en las múltiples idas y venidas de la tormentosa relación de Nauzet y Sumaya. Qué le voy a hacer, soy así de vampiro con las vidas de mis propios amigos. Reconozco que incluso copié frases enteras que, según Nauzet, Sumaya pronunció en varias conversaciones extremas y al borde del delirio.

Sé que ahora escribiría este diálogo entre Marian y Alberto de manera muy diferente, con un tono menos retórico y más realista, pero me temo que también con un enfoque mucho más doloroso y punzante. "Mereces estar con alguien a quien puedas comprender", le dice Marian a Alberto. Ya. Eso dicen siempre los y las que rompen.

Recuerdo una frase de un capítulo de la desquiciante primera temporada de "Dawson crece". Tras romper con Dawson, Jen se acerca al chico en el instituto y le suelta algo así como: "Después de romper, hay siempre un periodo muy extraño en el que dos personas que antes tenían mucho que decirse de repente ven reducidas sus conversaciones a lo más superficial". Pues sí. Acto seguido, Jen pide a Dawson que sigan siendo amigos...

Seamos sinceros, no existe mayor falacia que la de intentar ser amigo de tu ex y hacer como si nada hubiera pasado. Es lo de siempre, el más cruel premio de consolación, la típica y absurda propuesta de aquél o aquélla que decide romper con su pareja: "Podemos ser amigos". Y una mierda. ¿Amigos para qué? ¿Y qué hacemos con los recuerdos de lo vivido? ¿Cómo se destruyen? ¿Cómo se soportan y se sobrellevan? ¿Cómo se recicla el vínculo entre dos personas? ¿Cómo diablos se asumen las nuevas normas?

Ojalá existiera en la vida real algo parecido a Lacuna Inc., esa empresa que, en la maravillosa "¡Olvídate de mí!" (horrible título español de "Eternal sunshine of the spotless mind"), se encarga de borrar de tu mente los recuerdos dolorosos relacionados con personas que te han hecho daño. Sin recuerdos, no hay heridas. Así de simple. Y, sin duda, hay gente a la que sería mejor no haber conocido.

"Dime algo, sólo una cosa. Durante estos dos años, ¿me has querido? Es decir, ¿has estado enamorada de mí?", pregunta un desesperado Alberto a Marian al final de la conversación. "Hablar de eso ahora ya no tiene sentido", responde ella, implacable. Y Marian se pira. Y Alberto se queda solo en medio del jardín, inmóvil, con cara de gilipollas.

"Lluvia" concluye cuando las Leónidas aparecen en el cielo. La voz en off de David Robles nos recuerda entonces la visión de Marian sobre el amor: "Dice Marian que las Leónidas, en realidad, no son más que una metáfora rebuscada de nuestras relaciones amorosas, que ella cree destinadas a brillar intensamente al principio para pronto caer en picado, desintegrándose, desapareciendo como si nunca hubieran existido, igual que ocurre con las Leónidas". Hace unos años, y a pesar de haber escrito yo este texto, pensaba que Marian no tenía razón, pero hoy ya no estoy tan seguro.

En fin, con la de posibles amigas y amigos que hay sueltos por el mundo, no entiendo a quién se le ocurre ser amigo de su ex. Y qué obsesión la de la gente por romper. Eso de terminar con alguien está muy sobrevalorado. Yo prefiero las tramas siempre en continuidad. Que viva el final eternamente abierto y repleto de posibilidades...

FUNDIDO A NEGRO




20 Noviembre 2005

83. Ciudades que no conozco. INT./DÍA



En la foto, podéis ver mi careto reflejado en un espejo junto a un televisor que emite, a modo de gancho, la larga secuencia del sótano de "La guerra de los mundos", peli disponible previo pago en la habitación del Hotel Tryp Alamadeda en la que me alojé durante mi breve estancia en Málaga. Es increíble que lo último de Spielberg ya pueda disfrutarse en un televisor de hotel, tan sólo cinco meses después de su estreno en salas...

A lo que voy, que esta imagen de arriba resume mis recientes, aburridas y solitarias noches en hoteles. En menos de mes y medio, he viajado fugazmente a Pamplona, Alicante, Sevilla, Cáceres, Badajoz y Málaga, ciudades que no conocía y que sigo sin conocer tras regresar de ellas.

En las habitaciones de los hoteles, casi nunca hay nada que hacer más allá de pensar demasiado o comerte el coco mientras intentas quedarte dormido a marchas forzadas. A veces zapeo entre los habituales canales de antena parabólica, husmeo en el minibar, llamo a alguien por teléfono, huelo los típicos botecitos de champú que regalan o echo un vistazo por la ventana y me fijo en calles desconocidas que no me apetece descubrir a solas. Soy un turista perezoso.

Un día en Málaga

El pasado jueves, en Málaga, participé en una mesa redonda dentro de la I Muestra de Cine y Discapacidad que se celebraba en la ciudad. Compartí mesa con un montón de peña, así que, por suerte, me tocó hablar poco.

Se habló de lo de siempre: barreras arquitectónicas y sociales, el tratamiento de personajes discapacitados en el cine y blablabla. Una chica con parálisis cerebral me instó a hacer una comedia con personajes discapacitados y, a colación, expliqué por encima lo que será la serie "(Im)perfecto" y mis intenciones con este ya sólido proyecto.

Luego, hubo espectadores de lujo en la proyección de "Vuelco", como la madre y el hermano de Sonia, que me sorprendieron muy gratamente con su presencia allí. Hablé un buen rato con ellos (encantadores los dos) y comprobé que ambos han leído ¡el guión de "Nuestro propio cielo"! Y, aún así, parece que no me odian por corromper a Sonia como actriz. Je.

A la proyección tampoco faltó, llegado desde Fuengirola, el gran Jesús, que vino acompañado por el mítico Aguayo y por Quiroga, diseñador del cartel de "Doce" y del genial logotipo de Nysu Films. Al fin conocí en persona a Aguayo y a Quiroga, y con los tres pasé un rato en un bareto de pinchos entre chascarrillos e intercambio de datos y opiniones sobre el cine reciente y el que vendrá.

Poco más de sí dio mi fugaz paso por Málaga. En el tren de regreso, junto a mi asiento viajaba Laura, una chica con la que hablé durante casi la mitad del trayecto. Como fruto de una de esas extrañas y casi mágicas causalidades, resultó que Laura tiene mi edad y también estudió Comunicación Audiovisual. Ella trabaja ahora en producción en "Caiga quien caiga", y compartimos penas y alegrías de este cansino pero adictivo mundillo audiovisual.

También compartimos otra cosa: vaselina para labios de Agatha Ruiz de la Prada. Y es que, como colmo de las casualidades a bordo de un tren, Laura y yo descubrimos que los dos nos encontramos finalizando el mismo tratamiento antiacné. Y ya sí que nuestra amena conversación comenzó a fluir de manera especialmente apasionante en torno a anécdotas acneicas, complejos varios, labios resequos y nada besables, dolorosas cabezas de pus por doquier y abundantes marcas en la cara.

Ahora que lo pienso, empecé mi tratamiento de isotretinoina casi al mismo tiempo que este diario, hace más de seis meses. Ya no tengo granos activos pero sí un montón de marcas que no sé yo si desaparecerán. "Las marcas se irán diluyendo", me aseguró Laura.

Bah, no me preocupa más de lo justo esto de ser un tío marcado, pero algún día tengo que escribir realmente un guión sobre el acné y el tormento que genera. Actores con acné, enviad curriculum y foto de vuestras mejillas.

Leland no tiene acné

Por otro lado, hace un rato he visto "El mundo de Leland", simplón título español de "The United States of Leland", en la que Ryan Gosling, el protagonista de "El creyente", interpreta a un ausente muchacho que, de buenas a primeras, apuñala veinte veces a un chaval retrasado. "¿Por qué lo has hecho, Leland?", le pregunta una periodista. "Por la tristeza", responde Leland sin más. "¿Qué tristeza? ¿La tristeza de quién?", pregunta de nuevo la desconcertada periodista.

A Froid la peli le ha parecido "soporífera y cutremente pretenciosa", pero yo he conectado con su atmósfera y con lo irracional y lo perturbador de lo que plantea: que alguien se vuelva de repente un brutal asesino y que no sepa explicar por qué lo ha hecho.



En la película aparecen también mi venerada Michelle Williams y mi odiada Jena Malone, esta última interpretando a Becky, la drogata novia de Leland. "No quiero hacerte daño, ¿vale?", le dice Becky a Leland cuando rompe con él. "Pues no me lo hagas", responde el chico. Me ha gustado esta secuencia, así como la opinión de Leland sobre el amor: "No creo que sepa cuál es la definición de amor. El amor no está en el corazón. El amor está en la lengua. Es una palabra y nada más", dice. Va a ser verdad.

Pues eso, que pese a lo que opine Froid, "El mundo de Leland" es una digna, interesante y deprimente película sobre el más inexplicable sentido de la tristeza. "Comprendí que las lágrimas no podían hacer que alguien que había muerto volviera a vivir. También aprendí otra cosa sobre las lágrimas: con ellas no puedes hacer que alguien que ya no te quiere vuelva a quererte", explica Leland en off.

Y acabo por hoy con la visión que tiene Leland del mundo, con la que de repente no puedo evitar identificarme: "Yo creo que hay dos maneras de ver el mundo. Puedes ver la tristeza que hay detrás de todas las cosas. O elegir bloquearlo todo. Si no dejas que el mundo te afecte, no te partirá el corazón".

Pues mejor bloquearlo todo, ¿no?

FUNDIDO A NEGRO




17 Noviembre 2005

82. Förändringen. EXT./DÍA



"Förändringen" es el título sueco de "Vuelco", o eso es lo que deduzco en la web de Dövfilmfestival, el festival en que el corto participará la próxima semana.

"Vuelco" se verá, junto a otros cortometrajes, el sábado 27 de noviembre en el Cinema Zita de Estocolmo a las 13 horas (vaya hora más rara para proyectar cortos; que tomen nota los de Great Ways para sus próximas proyecciones aquí en Madrid).

Y éste es el argumento de "Vuelco" en sueco: "En het Söndag eftermiddag. En hörande ung man cyklar till stadens utkant. Där väntar hans barndomskompis, en lika ung döv kvinna. Hon är på väg att flytta långt bort och det är dags att säga adjö. De har delat allt och känner varandra utan och innan. Eller?".

Os ha quedado clarito, ¿no? Ahora que caigo, Marty podría enrollarse y traducirnos la sinopsis, no vaya a ser que de repente me la hayan jugado y ahí arriba ponga algo así como: "Este corto es una soberana y patética memez dirigida por un español sin dos dedos de frente. Ni se le ocurra a usted venir a verlo". Todo puede ser.

Pero no sé yo si Marty controla de sueco, aunque ayer mismo regresó a Madrid tras dos semanas en Karlskrona, ciudad de la costa sudeste del país escandinavo. El pasado domingo, horas antes de abandonar Badajoz, recibí un mensaje en mi móvil. "¿A que mola que te manden un sms desde Suecia?", me preguntaba Marty en el mensaje. Pues sí, sí que mola.

Cambiando de tema, dentro de un rato me piro a Málaga para asistir a la I Muestra de Cine y Discapacidad que se celebra en esta ciudad andaluza. Estaré en una mesa de debate a las ocho de la tarde en una de las salas de cine del Centro Comercial Larios. Y luego proyectarán "Vuelco" a las 21.30 horas.

Aprovecho también esta breve secuencia para anunciaros el estreno del nuevo corto de Dave, protagonista de "Estrela". Se titula "Mi última noche", lo ha dirigido Alfonso Cortés-Cabanillas y se estrenará mañana viernes a las 21 horas en el Centro Cultural José Espronceda, situado en la calle Almansa número 9.

Hace tiempo que no veo a Dave, pero hace unas semanas me mandó un anuncio que protagonizó recientemente para Nomination, una marca italiana de joyas. Y así de guaperas y de aplastantemente fotogénico aparece nuestro chico en el spot.



Intentaré dormir un poco antes de subir al tren rumbo a Málaga. Ayer fue un día extraño, más de lo habitual. Sin ir más lejos, en El Corte Inglés, al bajar de un piso a otro, se me fue la pinza y conduje mi silla hacia la rampa mecánica de subida en vez de la de bajada. Durante más o menos veinte segundos, me sentí atrapado en un tramo de rampa a contracorriente. Yo queriendo bajar y la rampa subiendo... Me niego a buscar una metáfora en esto.

Diez minutos después, en la Estación de Méndez Álvaro, volví a encontrarme con Tony Genil (hace tiempo Cucún y yo nos topamos con él en el mismo sitio). Esta vez, Tony me abrió la puerta amablemente para que yo saliera de la estación. "¿Cabes?", me preguntó Tony refiriéndose al ancho de la puerta con respecto al ancho de mi silla. "Sí, quepo, gracias", respondí yo.

Estoy harto de encontrarme con Tony Genil. Quiero ampliar el espectro de famosos que me abren la puerta. Envidio a Píter, por ejemplo, que coincidió haciendo la compra en el Hipercor con la mismísima Sonia Arenas. Ella sí que es una famosa de verdad...

FUNDIDO A NEGRO




16 Noviembre 2005

81. El himen roto. INT./NOCHE



Hacía un montón que no hablaba con Froid. A causa de la falta de noticias sobre él en las últimas semanas, casi empezaba a pensar que, de alguna forma, un día de estos acabaría enterándome de su anunciado suicidio con inhalación de monóxido de carbono en el interior de un coche cerrado o algo así.

Pero no. Froid sigue vivo. "Yo pensaba lo mismo de ti, incluso he mirado en la sección de fallecidos de Fotogramas, pero luego me he dado cuenta de que no reseñan la muerte de cortometrajistas cutres y pedantes", me ha soltado hace unas horas en el Messenger.

A pesar de todo, Froid me ha sorprendido con una gran noticia. Al fin ha comenzado a escribir su muchas veces aplazado guión de largometraje. Pero no es una comedia, ni un drama ni una historia de hondo calado social. Es una peli porno de las de toda la vida, con un más que prometedor título: "El disputado himen de Amy".

"Como no conozco bien el formato de un guión y esos rollos, estoy sobreescribiéndolo sobre uno tuyo que me enviaste hace tiempo", me ha dicho como si nada. ¿Mande? Qué gran sacrilegio. Un guión mío convertido en plantilla para una historia porno... "¿Qué guión mío?", pregunté. "Ése que se titula 'Tiembla", respondió. Ay, madre...

Pero, eso sí, he reprochado a Froid la escasa originalidad de "El disputado himen de Amy". Él es fanático de las historias pornográficas de ambiente universitario, y la de Amy es más de lo mismo. A saber: Amy es una joven pueblerina y algo cateta que llega a la gran ciudad para estudiar en la universidad. En el colegio mayor en el que se aloja, Amy comete el error de confesar a una de sus amiguitas guarras que es virgen, y la noticia se propaga rápidamente por el campus. Los muchachotes de los colegios mayores colindantes inician una competición por desvirgar a Amy y, mientras tanto, se van cepillando a las amigas cerdas de la chica, lideradas por la zorrona de Jessy. Típico.

Lo mejor es que Amy es un personaje concebido para una actriz concreta: Vivian Silverstone (¿algo que ver con Alicia?), una de las actrices favoritas de Froid y a la que podéis ver arriba en una foto legendaria. "¿Y quién interpretará a Jessy?", pregunté con curiosidad. "No lo sé aún, de momento le he puesto la cara de Ana García Siñeriz", respondió Froid. Ja.

"¿Qué estudia Amy?", pregunté también. "¿Es importante?", contraatacó Froid. "Claro, eso la define como personaje", apunté. "Pues no sé, que estudie Magisterio", decidió sobre la marcha. En fin, el principal problema que veo en este guión es que, hasta el final, Amy no protagoniza una secuencia sexual, con lo cual, una vez esbozado el conflicto, su personaje carece de interés en las secuencias previas que protagoniza. Y esto no puede ocurrir con un personaje protagonista, ya lo dice Linda Seger.

Cuando Amy aparezca en pantalla, la historia se estancará y aburrirá, pues el espectador deseará que la joven se esfume velozmente e irrumpa en escena alguna de sus amiguitas descocadas. El guión no funcionará, por tanto, si Amy no cuenta con un rol más activo, porque a ver, ¿ella qué hace entre coito y coito de sus compañeras colegialas? "No sé, escandalizarse con el comportamiento de sus amigas", contestó Froid. Qué pesada la Amy. "También puede reflexionar sobre su vida, eso puedes escribírmelo tú, en tu línea coñazo", añadió el capullo de Froid. ¿Cómo que "reflexionar sobre su vida"? ¿En plan Candela Peña en "Princesas"? Qué horror. Me niego a escribir eso.

"Y luego intentan violarla", me contó también Froid. "¿Y escapa?", interrogué. "Sí, pero poco después la atropellan, ése sería el clímax", concluyó Froid. Resulta que a Amy la atropella el guardia jurado de su colegio mayor, que será quien finalmente rompa el himen de la chica en un polvo antológico que tendrá lugar en una habitación de hospital. Más lugares comunes.

"¿Y por qué no haces que Amy se quede parapléjica tras el atropello y sea entonces cuando pierde su virginidad?", sugerí. Y es que hace tiempo hablé con Píter de la necesidad de inaugurar un cine porno con toques sociales: historias de discapacitados que fornican con inmigrantes sin papeles y cosas así. Habría que poner en marcha este nuevo cine porno social...

En fin, que Amy es una tía plasta y me da igual lo que le pase. "Pero quiero que el final sea sorprendente", aseguró Froid. Vaya, la mala influencia de Shyamalan aterriza en el cine porno de baja estofa. "¿Cómo qué? ¿Que al final se descubre que Amy ha engañado a todos y no es virgen en realidad?", planteé. "¿Y eso cómo se sabría?", preguntó el guionista Froid. "Que le hagan la prueba del pañuelo, como a la mujer de Farruquito", propuse. "No, que esto va a parecer un remake de 'Camarón", sentenció él.

En cualquier caso, para mí, y así se lo he transmitido a Froid, "El disputado himen de Amy" debe ser, sin duda, lo que los americanos llaman una historia coming-of-age. El himen es mucho más que el símbolo de la virginidad de Amy. Al final del camino, cuando Amy se entregue sin remedio al guardia jurado que la atropelló, el espectador debe ser consciente de que ella está concluyendo una era, una etapa sin vuelta atrás. Amy ya no es una niña inocente, ha crecido irreversiblemente y debe enfrentarse al mundo con el himen roto.

A todo esto, ¿por qué los chicos no tenemos himen? No es justo. La naturaleza nos niega a nosotros la posesión de esa membrana tan especial que muchas chicas conservan con mimo durante un tiempo y eligen cuidadosamente a quién regalar.

Quiero un himen por mi cumpleaños. Que lo sepáis. Para romperlo con quien me dé la gana. Pero me temo que yo elegiría muy mal a la persona a la que regalárselo. Porque siempre elijo mal, así que seguramente se lo entregaría a una petarda zorrona como la Jessy García Siñeriz. Y supongo que no hay nada peor que sentir que, además del himen, te rompen otras cosas. Tu presente. Tus ilusiones. El corazón.

FUNDIDO A NEGRO




14 Noviembre 2005

80. Cortus interruptus. EXT./DÍA



FUNDIDO DE APERTURA A:

Viernes 11 de noviembre.

09:43 horas.

Estoy en la Estación de Atocha, minutos antes de subir a un tren regional en el que viajaré a Cáceres para presentar la proyección de "Vuelco" dentro del ciclo "Con capacidad de amar", actividad paralela del octavo Festival de Cine Gay Lésbico de Extremadura.

En la estación, encuentro la tienda en la que trabaja Sonia, que sonríe y me saluda desde la puerta. Me acerco. Hay un chico junto a ella y presupongo que son amigos.

El chico, que dice trabajar como comercial, desprende muchísima pluma y, de repente, me veo sometido a un descarado interrogatorio por su parte. "¿Y esa chaqueta, dónde te la has comprado? Yo quiero una igual", apunta.

CORTE A:

11:06 horas.

Ya en el tren, recibo una inesperada llamada de Sonia. Me pide disculpas por el acoso del comercial con pluma. Ja. Según me cuenta, es un chico que pasa cada cierto tiempo por su tienda y le da la brasa.

"Me ha dicho que eres guapísimo y no ha parado de pedirme tu teléfono", me comenta Sonia. ¿Mande? Flipo bastante. Hay que ver. Qué exito tengo con los comerciales con pluma... Empezamos bien este fin de semana tan previsiblemente gay.

CORTE A:

12:55 horas.

En la parada de Plasencia, Pablo A. (en adelante Pablo a secas) sube al tren. Al fin nos conocemos personalmente. Pablo apostó desde hace meses por "Vuelco" y, gracias a su confianza, el corto no sólo estará presente en el ciclo "Con capacidad de amar", sino también, de forma totalmente atípica, en la clausura del Festival.

Pablo me cuenta que en el tren viaja además Álex, un chico sordo invitado por la organización. Pero Pablo no sabe cómo es Álex físicamente. Yo tengo una intuición. Creo saber quién es entre los pasajeros a los que he visto pasar.

Pablo envía un mensaje al móvil de Álex, indicándole nuestra ubicación en el tren. Acierto. Bingo. Álex es quien yo pensaba que era.

CORTE A:

15:02 horas.

Estoy comiendo con Pablo y Álex en el restaurante La Tahona de Cáceres. Ni Pablo ni yo sabemos lengua de signos y, a diferencia de Paloma, Álex no articula palabras fácilmente, así que, a ratos, la situación es un tanto silenciosa. Nos apañamos con un taco de hojas amarillas de pos-it para comunicarnos con Álex.

Se me ocurre preguntar qué diablos significa el arcoiris como símbolo gay, y el pobre Álex se afana por responderme rellenando varias hojas de post-it con explicaciones. Por lo que soy capaz de entender, cada color del arcoiris representa un tipo diferente de gay o lesbiana. Pues vale.

CORTE A:

17:34 horas.

Hacemos algo de turismo por el centro más histórico de Cáceres, en cuyas calles han colocado estos días un mercadillo medieval. Pablo, a cuestas con dos teléfonos móviles que no paran de sonar, nos muestra algunos edificios emblemáticos. "En ese colegio estudió Pedro Almodóvar", me señala. "Se supone que es el colegio que se recrea en 'La mala educación", añade.



Álex es un verdadero turista. Lo observa todo, lee placas y carteles aquí y allá. Yo, en cambio, me muevo lentamente y con cierta desidia por los callejones chungamente empedrados y plagados de pequeños socavones. Los socavones me recuerdan a mi estado de ánimo en este momento. Me pregunto qué estará haciendo alguien en Madrid...

CORTE A:

20:10 horas.

Tras la proyección de "Uno más, uno menos", "Paréntesis" (qué corto más raro: Fernando Ramallo y Alejo Sauras inmersos en una homogay historia de enfermero y paciente) y "Digan lo que digan", me toca presentar "Vuelco" en la Filmoteca de Extremadura.

Pablo me da paso y, ante el micrófono, yo digo un poco lo de siempre. Se me va la pinza en algún momento. Pronuncio algo como: "Este corto habla de la necesidad de hacer lo que te dicta el corazón". Qué asco me doy. Estoy tonto. Reprimo la arcada ante mis propias palabras asquerosamente cursis y tópicas.

CORTE A:

23:01 horas.

Ya en Badajoz, cenamos en un restaurante italiano junto a otra gente de la organización. Conozco a José María, director del Festival y un tío encantador. En la mesa también está César Vallejo, director de "Amores circulares" y de "Petunias", el ahora famosísimo corto en el que debuta como actriz Belén Esteban.

"Roberto, tú estabas recogiendo un premio en Medina del Campo hace dos años, ¿no?", me pregunta César. Sí, era yo. Y es que César se encontraba en la misma gala en la que el guión de "Vuelco" ganó la Mención Especial del Jurado en el Concurso Nacional de Proyectos de la Semana de Cine de Medina del Campo.

CORTE A:

Sábado 12 de noviembre.

15:02 horas.

Nacho llega a Badajoz. Nos encontramos en el restaurante en el que estamos comiendo. Nacho me sorprende con su nuevo corte de pelo, exigencias de "Armengol", la obra de Miguel Murillo que a partir del 15 de diciembre representará en el prestigioso Teatro Español.

Nacho y yo hacemos corrillo en la mesa. Hablamos de nuestras cosas, de chorradas. De primer plato, nos traen crema de calabacín. "Parece semen", comenta Nacho. "Es verdad, esto en una peli daría el pego como semen", respondo. "En realidad no", dice Nacho, "el semen es más cristalino". ¿Cristalino? "Sí, más blanquecino", añade. Pues nada, a comer semen de calabacín...

Al terminar el almuerzo, Pablo nos llama "los autistas de 'Vuelco", porque apenas hemos intercambiado palabra con el resto de los integrantes de la mesa.

CORTE A:

20:45 horas.

Jose viene a recogernos al Hotel Zurbarán. Hace un par de años que no le veo, creo que desde mi extraña fiesta de cumpleaños de 2003. Ambos estudiamos juntos en Salamanca y ahora me alegro de reencontrarme con él en su tierra.

Jose nos acompaña a Nacho y a mí al Teatro López de Ayala, donde tendrá lugar dentro de un rato la clausura del Festival y se proyectará "Vuelco".

Por el camino, nos ponemos al día de nuestras vidas. Jose me pregunta por el grupo de amigos de Madrid, y le hago un repaso por nuestro presente actual como pandilla distanciada y desperdigada en la que ya nada es como era.

CORTE A:

21:55 horas.

Desde el escenario de la gala, el gran Pablo presenta "Vuelco". "Este corto es totalmente atípico en una gala como ésta, ya que no es un corto de temática gay", aclara.

Pablo presenta a Nacho, que corre hasta el escenario y realiza una entrada en plan "El club de la comedia". Entre las cosas que dice en su presentación, Nacho afirma que "Vuelco" es un corto que trata sobre "la discapacidad del alma". Mola.



Comienza la proyección de "Vuelco" y, cuatro minutos después, justo en el momento en que, en off, se escucha a Nacho decir "Nunca falla", la reproducción del DVD se detiene. Pues sí, sí que falla la cosa... Silencio. Incertidumbre. Los presentadores reaparecen en el escenario. Solucionan el entuerto con comentarios supuestamente graciosos.

A Nacho, a Jose y a mí se nos queda cara de tontos. ¿Qué ha pasado? No sabemos. Los presentadores continúan con la gala. "Vamos a intentar solucionarlo", dicen, pero no lo solucionan. Parece que el proyector gay se ha rebelado contra el corto hetero intruso... Qué bien. Un cortus interruptus en toda regla.

Decepcionados, comenzamos a descojonarnos con todo. Vemos "Petunias" y descubro a esa gran actriz llamada Belén Esteban. La gala se nos hace larga y Nacho empieza a delirar. Aplaude salvajemente cualquier cosa, grita "¡Rabo!" en vez de "¡Bravo!"...

CORTE A:

23:52 horas.

El cóctel es en el piso de arriba del Teatro, pero no hay ascensor. Para compensarme, los camareros nos bajan abundantes bebidas y bandejas de canapés. Nos ponemos un poco hasta el culo y yo acabo asqueado de tanto canapé de cangrejo.

Surgen conversaciones sobre orientaciones sexuales, asociaciones tópicas... Un tío llamado Juan Carlos, que bebe Fanta de Limón, pregunta a Jose si entiende... Jose sigue el juego un rato pero pronto se cansa. Según Pablo y Juan Carlos, los gays tienen un radar para detectar quién es gay y quién no. "Ojo de loca no se equivoca", dice alguien. Qué grande es el refranero español.

Me fijo en Jose y en su cara de agobio. "Necesito ver niñas", me dice.

CORTE A:

Domingo 12 de noviembre.

00:23 horas.

Estamos tomando algo en un local que se llama El Mercantil, uno de los favoritos de Jose. Él me explica que es un local bastante carismático en Badajoz. "De todos modos, lo que sí es carismático es el culo de ésa", puntualiza Jose señalando a una tía que está bailando cerca de nosotros. Jose es mítico.



Saco mi cámara y, cual artífice del vídeo de Terelu y Pipi, grabo un rato el culo carismático. "Córtate un poco, que el novio de esta tía te está mirando", me advierte Jose. ¿A que salgo de aquí con un ojo morado?



La media de edad de la peña que baila en El Mercantil supera ampliamente la treintena. "Me agobia bailar entre tías de treinta y cinco años", me dice Nacho al oído. Mejor nos piramos, ¿no?

CORTE A:

00:48 horas.

Ahora estamos en un local más gay, el Metropol, con la gente del Festival. Suenan canciones de María Jiménez, Shakira, la de "Sombra aquí, sombra allá"... Hay un tipo cuarentón que asegura que ha sentido un flechazo conmigo, que le vuelven loco los de gafas de pasta y barbita. Aish.

Un acalorado Nacho decide desprenderse de una de sus camisetas. Por unos segundos luce su torso desnudo y el bar se revoluciona. Je. "Tienes que hacer un corto homosexual con él y Nacho se convertirá del todo en un icono gay", me comenta Pablo. Eso está hecho.

Y pienso en alguien que está en Madrid, pero me doy cuenta de que ya no pienso tanto como ayer. Creo que me estoy curando...

CORTE A:

13:25 horas.

Nacho y yo comemos con Pablo y con David en un mesón cercano a la estación. Me cae muy bien David. Nos cuenta que está a punto de irse a vivir a Seattle.

En el diario Hoy, leemos un titular estremecedor: "La Junta de Extremadura dice que los discapacitados tienen derecho a elegir opción sexual". Oh, gracias, Junta de Extremadura. Está bien saber que tenemos ese derecho. Sin comentarios... Que viva el periodismo que permite un titular como éste.

CORTE A:

14:40 horas.

Ya a bordo del tren, nos despedimos de Pablo y de David. Mil gracias por todo, Pablito. Eres el mejor.

Me quedan por delante seis largas horas de viaje. Me aburriré, aprovecharé para leer algo, para escuchar las últimas canciones de Nacho en su desdoblamiento como Capman...

Y siento el impulso de enviar un mensaje a alguien que está en Madrid, pero el impulso se esfuma rápidamente. Bah, ya enviaré el mensaje luego. O mañana. Definitivamente, me estoy curando.

FUNDIDO A NEGRO




10 Noviembre 2005

79. Olores. INT./NOCHE



Apenas cuarenta y ocho horas después de regresar de Sevilla, mi cutre bolso rojo para viajes breves vuelve a estar preparado. Dentro del bolso, lo de siempre: ropa sin planchar de la que suelo vestir habitualmente y el cansino pero imprescindible cargador de mi silla. Próximas paradas: Cáceres y Badajoz.

Disfruté medianamente durante mis dos jornadas en Sevilla, pero me da pereza relatar lo acontecido allí. Lo resumiré. De lo vivido esos dos días, me quedo con mi encuentro inesperado con Sonia en la Estación de Atocha antes de montar en el AVE; con el recuerdo de Benito Zambrano recibiendo con mucha cercanía la copia de "Vuelco" que le regalé; con la noche en el lujoso Hotel Occidental; con la cálida acogida que brindaron al corto los estudiantes de la Facultad de Comunicación; con esa chica pidiéndome una copia de "Vuelco" para enviársela a su prima sorda, "que es muy romántica"; con mi agradable mini-paseo por las céntricas calles peatonales de la ciudad junto a Albert Espinosa, guionista de "Planta 4ª"; y con mi rápido café con Fede, que estaba en Sevilla por trabajo, minutos antes de subir a mi AVE de regreso.

Una peli en la que nadie creía

Me cayó muy bien Albert Espinosa. Él y yo compartimos el martes sesión mañanera en el salón de actos de la Facultad. Albert explicó el proceso mediante el que parió el guión de "Planta 4ª". Como ya es bien sabido, él mismo padeció cancer durante diez años y perdió una pierna a causa de ello. La peli es un reflejo de sus propias vivencias en el hospital.

Albert nos contó también los múltiples problemas de distribución que sufrió "Planta 4ª" antes de su estreno en salas. Ninguna distribuidora quería apostar por una supuestamente anticomercial historia de niños con cancer y sin pelo. Cuando Buena Vista se atrevió a lanzar al fin la película, el resultado provocó que muchos se tiraran de esos cabellos que le faltaban a Juan José Ballesta y compañía: "Planta 4ª" acabó convirtiéndose en un fenómeno entre todo tipo de públicos y recaudó siete millones y medio de euros.

Después de que Albert concluyera su exposición, empezó la proyección de "Vuelco" y, tras ella, hablé un poco, con mi miedo escénico de siempre y mi voz inevitablemente temblorosa, de la gestación del corto, de mis intenciones y blablaba. Y algunas personas del público hicieron unas cuantas preguntas que sirvieron para calmar progresivamente mis nervios.



Parece que a Albert le gustó sinceramente "Vuelco". "Tú y yo tenemos universos temáticos parecidos", me dijo cuando comenzamos a contarnos nuestros próximos proyectos (él dirigirá pronto su primera película). Y añadió una loca afirmación: "Tu corto huele a Goya". Ja. Me temo yo que no, pero muchas gracias, Albert.

Por supuesto, envío mi agradecimiento desde aquí a la gente de la organización de esta IV Muestra de Cine y Discapacidad. Me sentí muy a gusto y cuidado por todos ellos: Gonzalo, Trinidad, Mercedes, José María...

Por cierto, no creo que "Vuelco" huela a Goya, pero el aire de Sevilla huele... a aceitunas. En serio.

Nombres y etiquetas

En este día en el que he recibido muchas felicitaciones por las ayudas conseguidas para "El cielo sobre nosotros" e "(Im)perfecto" (gracias a todos), siento que tengo la cabeza en otro lado. Hoy he dedicado demasiado tiempo a pensar en musarañas, en historias que de repente se han topado con finales prematuros e inesperadamente desgarradores.

Me lo tengo merecido por ir a mi bola en esto de las relaciones interpersonales; por empeñarme en creer y demostrar que existe toda una gama de anárquicas, incontrolables y heterodoxas variantes a la hora de vincular a dos personas; por estar seguro de que la conexión entre mitades complementarias nada tiene que ver con nombres, etiquetas, compromisos, obligaciones, ataduras o mensajes de buenas noches.

Pero la realidad nunca me da la razón. Al final parece que se impone siempre la necesidad de buscarle un convencional nombre al asunto, y si ese nombre asusta o no gusta por igual al padre y a la madre, pues lo más fácil es cargarnos al niño recién nacido: un indefenso bebé que no sabe de normas ni prohibiciones y que realmente no hace daño a nadie. Yo me entiendo.

A vueltas con los olores, ahora llevo puesta una camiseta que huele raro. No penséis mal, no apesta por falta de higiene ni nada así, que soy muy aseadito. Es que desprende un híbrido de olores. Porque no sólo huele a mí...

Descanse en paz el pobre niño con nombre temible. Y la camiseta, a la lavadora ya mismo.

FUNDIDO A NEGRO




09 Noviembre 2005

78. Más cerca. INT./DÍA



En la secuencia cuyo número coincide con el año en que nací, 1978, os cuento una buena noticia por partida doble.

Mi futuro largometraje, "El cielo sobre nosotros", ha obtenido una primera y muy estimulante subvención del Gobierno de Canarias a través de Canarias Cultura en Red, en la Convocatoria de Coproducción Audiovisual de este año, cuyo fallo acaba de hacerse público.

Anima, además, comprobar que, de los noventa y nueve proyectos presentados en todas las modalidades, la Comisión Asesora ha otorgado a "El cielo sobre nosotros" la segunda mejor nota media, sólo superada por la puntuación de "Caótica Ana", la nueva película de Julio Medem, que será coproducida por una productora canaria y que, por tanto, ha podido optar a estas ayudas.

La buena noticia continúa, porque "(Im)perfecto", la serie de televisión que he creado para La Mirada Producciones, también ha obtenido una importante ayuda y una excelente puntuación. Esta ayuda será invertida en el desarrollo y en la preproducción de la serie, así como en el complejo y laborioso proceso de casting que estamos a punto de iniciar.

Me siento muy agradecido. Y eso, que hoy ha tocado presumir un poco. Mola lo de estar contento. Debería probarlo más a menudo.

FUNDIDO A NEGRO




07 Noviembre 2005

77. De viaje con "Vuelco". EXT./DÍA



Escribo estas líneas horas antes de pirarme a Sevilla. Con esto de que me han convertido en "el cineasta discapacitado" (qué pereza), los compromisos de "Vuelco" se multiplican.

A Sevilla voy invitado por la IV Muestra de Cine y Discapacidad. Mañana martes a las 10.30 horas, en la Facultad de Comunicación, se proyectará "Vuelco" y formaré parte de una mesa redonda junto a Albert Espinosa, autor de los guiones de "Planta 4ª" y de "Nadie es perfecto", que ahora mismo rueda Joaquín Oristrell. En esta Muestra intervendrá también gente como Benito Zambrano, Silvia Tortosa...

El viernes me marcho a Cáceres para presentar también el corto, en esta ocasión dentro del ciclo "Con capacidad de amar", actividad paralela al VIII Festival Gay Lésbico de Extremadura. Así, "Vuelco" se verá en la Filmoteca de Extremadura el día 11 a las 19.30 horas, junto a otros cortos que tratan el tema del amor vinculado a la discapacidad.

Ya convenceré al gran Pablo A., organizador del ciclo, para que el próximo año la muestra se titule "Con capacidad de follar" e incluya la proyección de "Vuelco II: dejémonos de tonterías", que mostrará cómo Nacho viaja a Australia y al fin copula salvajemente con Paloma.

Pablo A., precisamente, me pidió hace unas semanas que escribiera un texto sobre "amor/sexo y discapacidad", con el fin de publicarlo en la revista del Festival. Para mí, asociar estos conceptos es tan innecesario como asociar "mortadela y calcetines de invierno", así que, sin poder evitarlo, he escrito un texto un tanto airado, bruto e incendiario.

Gracias también a Pablo y a su confianza en "Vuelco", el corto se proyectará además al día siguiente, el sábado 14, en la gala de clausura del Festival, como representación del ciclo "Con capacidad de amar". La clausura tendrá lugar a las 21.30 horas en el Teatro López de Ayala de Badajoz.

¿Qué más? El día 17 (¿el día 17?, ahora no estoy seguro de si es ese día, pero creo que sí) viajaré a Málaga para la I Muestra de Cine y Discapacidad de esta ciudad. Y veré "Vuelco" una vez más... ¿Cuántas veces lo habré visto a estas alturas? ¿523? Por ahí. Pero no me quejo, espero verlo muchas veces más.

Ya os contaré. De repente, me siento un poco como Labordeta con su mochila...

FUNDIDO A NEGRO




05 Noviembre 2005

76. Conociendo a Sonia. INT./NOCHE



En las imágenes, Sonia, actriz malagueña a la que tuve el placer de conocer en persona el pasado jueves. Como soy un cutre, tomamos algo en un Burger King. Eso es glamour... Por suerte, Sonia y Ale, que también vino con nosotros, se encargaron de elevar el caché del lugar con su elegancia natural. Je.



Sonia, Ale y yo colaboraremos en un pequeño proyecto varias veces aplazado. Muy pronto, os contaré más datos y podréis ver las primeras fotos. Hasta entonces, aquí os dejo algunas muestras del magnetismo, la simpatía y la presencia ante la cámara de Sonia.

Soy un directorcillo que lleva a sus actores al Burger King. ¿Qué se puede esperar de mí?

FUNDIDO A NEGRO




04 Noviembre 2005

75. Fallos de raccord. EXT./NOCHE



En el cine, el término raccord hace referencia a cualquier elemento de continuidad entre dos o más planos. Un raccord correcto genera una coherencia global entre todos los componentes, técnicos (luz, audio...) y argumentales (vestuario, atrezzo, posiciones de los actores...), que forman parte de una secuencia.

Arriba, veis un claro ejemplo de fallo de raccord en uno de mis cortos, "Lluvia". Durante su diálogo con Paqui, Raúl fuma constantemente, pero el tamaño de su cigarro varía sin justificación alguna entre unos planos y otros. Así, el cigarrillo crece, decrece y vuelve a crecer sin orden ni concierto. Un delirio.

En un punto concreto del diálogo, el cigarrillo está como en el primer fotograma y, diez segundos después, aparece como recién salido de la caja, sin que en ningún momento se haya producido un salto temporal en la acción y sin que hayamos visto a Ráúl encender un nuevo cigarro. Esto es un fallo de raccord. Y la función del script o de la script (normalmente son mujeres las que desempeñan este cargo) es evitar este tipo de cagadas.

Y es que recuerdo que se me fue mucho la pinza. Raúl se fumó ocho o nueve cigarros durante la grabación total de la secuencia, así que aquello fue una locura. Y yo era demasiado necio por esa época (un poco más necio que ahora) como para prever los problemas que los dichosos cigarritos me causarían en el montaje. Cuando, entre toma y toma, un cigarrro se acababa, yo le decía a Raúl como si nada: "Pues enciende otro".

Y gracias a que los pulmones del pobre Raúl se intoxicaron en grado sumo aquella noche por culpa de lo que decía mi estúpido guión, aprendí que, en esto del raccord, el tamaño sí que importa, al menos el de los cigarrillos...

Lo que me consuela es que estos gazapos son habitualísimos en las películas, incluso en las más costosas superproducciones. Cazar fallos de raccord es divertido, agiliza la capacidad de observación. El cine se humaniza a través de ellos y de la imperfección que representan.

Hablando de Raúl, el miércoles pasé un rato con él. Hacía un montón que no nos veíamos, y en un par de horas nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas. Lejana ya la resaca del increíble éxito de "La fiesta" y tras algunas pequeñas intervenciones en "Un paso adelante", "Los Serrano" y la recién estrenada "Sinfín", me encontré con un Raúl tan desastroso y encantador como siempre, pero muy sereno, bromista, contento, descontaminado de las envidias y rencillas propias de su oficio y muy satisfecho con lo que está haciendo.



Ahora mismo, Raúl actúa en un flamante montaje de la "Salomé" de Oscar Wilde, dirigido por el legendario Miguel Narros y actualmente de gira por provincias. A partir de febrero, la obra se representará en Madrid, en el Teatro Albéniz. Entre sus compañeros de reparto están María Adánez, Elisa Matilla y un Millán Salcedo que, según Raúl, cambia totalmente de registro y sorprende mucho en la piel de Herodes.

En el teatro, los fallos de raccord no existen. Si sobre el escenario te fumas un cigarro, pues te lo fumas hasta que se acaba. Y punto. Nadie te pide que cortes y vuelvas a empezar. Qué suerte.

De todos modos, los fallos de raccord están en todas partes. Yo mismo soy un fallo de raccord. Carezco de coherencia, de sentido de la continuidad. Ahora me río y enseguida quiero llorar. Ahora pienso algo y, un segundo después, cambio de idea. Ahora siento esto, ahora ya no lo siento.

Se precisa script para mi vida cotidiana. Urgente. Mandad foto y curriculum. Se valora experiencia previa en rodajes infernales.

FUNDIDO A NEGRO




01 Noviembre 2005

74. La pesadilla recurrente. INT./DÍA



Duermo detrás de esta esquina. Mi almohada coindice justo con la ele que forman las dos paredes... Y vivo en un bajo, a ras del suelo.

Últimamente, una pesadilla recurrente trastorna mi sueño. En la pesadilla, estoy durmiendo en mi cama, pero, no sé cómo, al mismo tiempo soy consciente de que un camión cisterna circula a lo largo de mi calle, muy cerca de mi casa. En un descuido del ebrio conductor, que se parece a Julián Muñoz, el camión se desvía de la carretera y se empotra violentamente contra mi esquina. El camión destruye en la colisión buena parte de mi piso, arrolla mi cama y yo acabo aplastado contra la puerta del horno. Y mi cabeza se desprende de mi cuerpo. Y mis ojos, aún vivos en mi cabeza degollada, parpadean sin control alguno. Y me despierto.

Es un pavor nuevo: el de morir aplastado y degollado mientras duermo apaciblemente... Odio vivir en un bajo que hace esquina. Debería hacer caso a mi madre y cambiar la ubicación de mi cama o mudarme a la sala de estar, donde el impacto del camión cisterna sería bastante menor.

En cualquier caso, hace semanas soñaba cosas menos angustiosas, como que me encuentro con Dakota Fanning en una tienda de "Todo a un euro" de Vallecas o que asisto a clases de canto con Edith Salazar, esa oronda profesora de "Operación triunfo", y descubro que ella me tiene manía como alumno.

Bueno, no sé yo, pensándolo bien, estos dos ejemplos que he puesto también me generaron un abrupto despertar entre sudores fríos... De pequeño me daban miedo Freddy Kruger y la vieja de "Poltergeist". Ahora Dakota Fanning y Edith Salazar han ocupado su lugar.

Pero, de verdad, espero no soñar de nuevo esta noche que el novio de la Pantoja me corta la cabeza, aunque sería un justo colofón para mi Día de los Muertos, que ha transcurrido a cámara lenta, de manera aburrida, anodina y olvidable: llamadas sin contestar, mails sin responder, trabajo acumulado e inacabado, trozos de pelis malas revisadas... Ahora, mientras escribo, estoy engulliendo algunas secuencias de "Crazy/Beautiful (Amor loco/Amor prohibido)", una peli muy tonta y muy teen que protagonizan Kirsten Dunst y Jay Hernandez y que le encanta a Sumaya.

Aunque en general detesto bastante a Kirsten Dunst, siento una extraña empatía hacia su personaje en esta película: una autodestructiva muchacha que resulta terriblemente tóxica para la gente que se acerca a ella. Cuando era una niña, descubrió el cadáver de su madre suicida, y la chica ha crecido en guerra con el mundo; se droga, se emborracha y fornica sin condón con cualquiera que se le ponga delante. Hasta que aparece el guaperas hispano y muy formalito que se convierte en su salvador...

Al final de la peli, Kirsten dice en off: "Hay millones de personas por ahí, pero al final todo se reduce a una sola". Puede que sea cierto. "A veces me entra el pánico, me olvido de respirar, pero sé que hay algo hermoso en todas las imperfecciones", añade.

Escuchar en bucle las canciones de Siwel no ha contribuido a alegrarme el día precisamente. Ni tampoco comprar comida china en un restaurante muy deprimente cercano a mi casa. Es un restaurante muy grande pero jamás hay más de dos mesas ocupadas. Y los escasísimos clientes siempre comen en completo silencio, como si el restaurante en sí mismo provocara que nadie tenga nada que decirse. Abajo, mi también silencioso reflejo en un espejo del local.



Acabo de recibir un mensaje de Nauzet en mi móvil. "¡Odio a Isabel Coixet!", me dice... Pues vale. Hablando de sueños, el otro día Cucún soñó que yo andaba... Pero no caminaba de una forma normal. En su sueño, yo andaba sólo y exclusivamente de puntillas... Y así iba por la vida, de puntillas.

FUNDIDO A NEGRO