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29 Enero 2006

Para calentar motores de cara al ya muy cercano estreno de "Bailad para mí" (martes 7 de febrero, 22 horas, Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes), arriba tenéis una foto que tomó Carlos durante la grabación del corto. Y en ella aparece Luis en todo su moribundo esplendor. Por cierto, la gente que ha visto el corto me pregunta si la herida en la rodilla tambíén es fruto de la labor de maquillaje de María y Rous, pero no. Es que Luis se cayó de su moto unos días antes... Pero, ya puestos, queda bien en medio del caos agónico que se muestra en "Bailad para mí".
Aún me hallo sobrecogido por el visionado de "Munich", así que no me apetece mucho hablar del casi estado de ansiedad con el que salí del cine. "Munich" es brutal, es un demoledor canto antiviolencia en el que no caben la polémica ni los partidismos. Nunca la violencia en una pantalla me había golpeado tanto como espectador y jamás la sangre me había salpicado de forma tan abrumadora como en la segunda y última secuencia que protagoniza una actriz canadiense llamada Marie-Josée Croze. No digo más. Corred a pagar vuestra entrada.
Por otro lado, esta noche "Phenomena" pone punto final a su exitosa emisión en Televisión Canaria con un making of en el que Aarón y compañía relatan las mil vicisitudes del rodaje de los trece episodios. He hablado mucho con Aarón esta semana y me alegra saber que la serie ha logrado shares siempre en torno al 14 por ciento, unos cuantos puntos por encima de la media de Televisión Canaria: todo un logro en los tiempos que corren y si no, que se lo digan a Juan José Campanella. El making of se emirá a las 23.20 en Canarias (a las 00.20 horas si lo queréis ver en Digital+ o Imagenio para así desintoxicaros de la previsiblemente cansina Gala de los Goya).
Si todo ha salido según lo previsto, Aarón estará hoy grabando un nuevo cortometraje cuyo guión leí hace unos días. Me gustó mucho y me sorprendió, porque se trata de algo muy nuevo en su trayectoria como guionista y director: una historia pequeñita, íntima, emotiva, protagonizada únicamente por dos actrices. Suerte, tío. Arrasarás como siempre. Abajo, una genial foto, obra del sin par Juanmi, en la que veis a Aarón junto a la cámara. Juanmi ha prometido que algún día me hará una sus míticas fotos y conseguirá que yo resulte mínimamente fotogénico. Lo tiene chungo...

Y yo aquí sigo, demasiado agobiado como para continuar escribiendo. Ahora mismo, el estreno de "Bailad para mí" es inminente, preparo dos tochos para presentar a las subvenciones de la Comunidad de Madrid, afronto mi nuevo encargo como dialoguista de telenovela (ya os contaré esto), se acerca la grabación de "Nuestro propio cielo", el casting y la preproducción de "(Im)perfecto" se ciernen sobre mi cabeza... Vamos, que estoy malo de los nervios, como Martirio en "Sevillanas de los bloques".
Para colmo, y por si fuera poco, percibo que arranca una nueva trama en mi vida y que me estoy abandonando a un sentimiento también nuevo, uno de esos sentimientos peligrosos y temibles, ahora reconfortante pero con todas las papeletas para, a corto plazo, desorientarme, atosigarme, vapulearme, resquebrajarme y hacerme trizas. Que alguien recoja mis pedazos de aquí a un mes...
FUNDIDO A NEGRO
26 Enero 2006

Mañana viernes concluirá mi más ansiosa espera cinematográfica de los últimos meses. Se estrena "Munich", la, seguramente, nueva obra maestra de Steven Spielberg. Y estaré en la primera sesión como un clavo...
Esta vez me fue imposible asistir al pase de prensa y no me enteré a tiempo de un preestreno que organizaron no sé dónde, así que mañana pagaré gustosamente mi entrada y pondré fin a la histeria previa con la que siempre experimento la llegada de cualquier nuevo filme de Spielberg, más aún cuando se trata de un regreso a su cine más trascendental, comprometido y oscarizable.
Creo que disfrutaré de "Munich" junto a Froid, ahora que él y yo volvemos a ser amigos. También fuimos a ver "Brokeback Mountain" el fin de semana pasado... Y acabo de recordar que el otro día Cucún se rió de mí y me llamó pedante cuando le conté que "Brokeback Mountain" no es en realidad una peli gay ni mucho menos, sino que trata más bien del más desolador e insoportable tormento de amar, del profundo y asfixiante dolor en el pecho que produce la certeza de que, por encima de sexos y genitales, te has enamorado de alguien prohibido, sea tía, tío o perro pequinés. Debe de ser que Cucún nunca ha sentido algo así.
De todos modos, tras ver la aclamada película de Ang Lee, Froid y yo coincidimos curiosamente en nuestra valoración. Sin cuestionar su inteligencia ni su aroma a elegante cine clásico de aplastante calidad, "Brokeback Mountain" nos resultó cansinamente elíptica e irritantemente sobria. Es gélida en su planteamiento, lo cual es comprensible y necesario, pero también lo es en su desarrollo y en su desenlace. No sé, a mí no me emocionó lo más mínimo y, por su frialdad, cuesta mucho compartir el supuesto y mortificante conflicto interior de los personajes. "¿Tú te has emocionado en algún momento?", le pregunté a Froid cuando acabó la peli. "Casi tanto como con la final de 'Hotel Glam", me respondió.

"Fíjate en las parejitas", me pidió Froid mientras veíamos los títulos de créditos. Y contemplamos cómo del cine salían varias parejas heterosexuales con rostro compungido. Algunas de las chicas miraban a sus novios con cara de "cariño, tú no haces esas cositas con tu mejor amigo al salir del gimnasio, ¿no?", y ellos caminaban con la mirada perdida en el suelo recordando vete tú a saber qué aventurita... Y es que casi estoy por afirmar que lo mejor de "Brokeback Mountain" es su certera exploración del rol de las pobres novias y esposas engañadas.
Anne Hathaway cumple con solvencia intepretando a la hortera mujer de Jake Gyllenhaal, pero la que de verdad se sale en su papel de churri cornuda de la América profunda es Michelle Williams. Con Katie Holmes preñada por Cruise y desquiciada por la Cienciología hasta el punto de haberse hecho amiga de Victoria Beckham, Michelle se erige como la verdadera y más avispada superviviente del reparto de "Dawson crece". Ahí está su interesante filmografía, su candidatura al Globo de Oro por este trabajo en "Brokeback Mountain" y también su previsible y deseable nominación al Oscar en la misma categoría de actriz secundaria. ¡Arriba Michelle! No sé cómo, a la hora de elegir entre las protagonistas de "Dawson crece", pude cegarme por mi pasión hacia la boba de Katie...
Y aquí me quedo escuchando la angustiosa y entristecedora banda sonora de "Munich"... Su legendario compositor, John Williams, cumplirá setenta y cuatro años el 8 de febrero. Ojalá no se muera nunca.
FUNDIDO A NEGRO
25 Enero 2006

20:38 pm
Estoy en mi habitación. Es martes 24 de enero. A las nueve me esperan en el Cine Capitol, donde, una hora más tarde, presentaré la proyección de "Vuelco".
Decidido: aunque no me convence en absoluto, elijo un jersey absurdamente colorista, uno con muchas franjas horizontales de distintos colores (ver extracto en la foto de arriba). Habría preferido mi típica chaqueta gris con pelotillas, pero está en la lavadora... Dentro de un rato, el jersey de colorines será bautizado por el capullo de Nacho como "el jer-gay"...
CORTE A:
21:44 pm
El vestíbulo del Cine Capitol se encuentra ya atestado de gente. Contesto unas preguntas ante una cámara de Televisión Canaria. "Eres uno de los cineastas canarios mejor tratados por la crítica en las islas, ¿a qué crees que se debe?", me pregunta la reportera. Y me quedo a cuadros. "Se debe, por supuesto, a mi belleza natural", respondo. No, es coña. En realidad contesto con evasivas y doy las gracias a aquéllos que hablan bien de mi trabajo. Ellos sabrán por qué lo hacen...
Poco después, charlo con Patricia, con Nicolás Melini, con Andrés Koppel... También me presentan a Manuel González, director de otro de los cortos que se proyectan en esta sesión: "La noche de los feos". Hace unas semanas escribí en esta web: "Invitados quedáis a la proyección que se hará de 'Vuelco' el día 24 a las 22 horas, junto a otros cinco cortos de producción canaria: 'El intruso', de David Cánovas, 'El olor del café', de Javi Caldas, 'Hijo', de Nicolás Melini, 'Home delivery', de Elio Quiroga, y 'La noche de los feos', que no sé de quién es". Cuando estrecho su mano, Manuel me dice: "A ti te conozco por tu página de Internet, soy el del corto que no sabías de quién era". Je. Encantado, Manuel, y perdona mi ignorancia.
Me encuentro con Ale, Antonio, Sonia, Píter, Marta, Loli, Paloma, Mengue, Carlos recién llegado de Polonia, Santi y sus compañeros de piso... Me sorprendo al toparme con Jesús y Natalia, porque no tenía ni idea de que Jesús había viajado desde Málaga para asistir al evento. Percibo, además, que en la sala están entrando muchísimos espectadores sordos. Supongo que son amigos y conocidos de Paloma y flipo con el poder de convocatoria de nuestra chica.
Suena mi móvil. Me llama Tilo, que directamente pasa de venir a ver los cortos y me pide que le avise cuando termine la proyección. Nos veremos luego, en el cóctel que tendrá lugar en el Hotel Siete Islas.
CORTE A:
22:05 pm
Espero mi turno para presentar "Vuelco". En el escenario están los directores de los otros cortos que se proyectarán esta noche, todos excepto Elio Quiroga, artífice de "Home delivery", que se encuentra en Barcelona postproduciendo su nuevo largo. Para variar, a mí me toca esperar con mi propio micrófono al pie del escenario, ya que hay escalones para acceder a él.
Andrés Koppel nos presenta y habla de nuestros cortos como representativos de una "mirada cinematográfica profundamente canaria". ¿Mande? ¿Yo tengo de eso? Ahora me entero. Dos intérpretes de lengua de signos, Mónica y Judith, se encargan de convertir en signos las palabras bajo la atenta mirada de los espectadores sordos.
Segundos más tarde, Nacho irrumpe en la sala. Se coloca en tercera fila y el muy simpático comienza a imitar mi careto de angustia. Diviso a Froid al fondo de la platea, esquinado y asocial, en su línea de siempre; se mete un dedo en la nariz y finge lanzarme un moco. Qué bonito... También me parece localizar a La Terremoto de Alcorcón entre el público, pero no, finalmente llego a la conclusión de que no es ella. Lástima.
David Cánovas, director de "El intruso", me da paso. No sé qué digo con mi voz temblorosa, supongo que las chorradas de siempre, que si "Vuelco" es un corto sobre el significado del silencio y de las palabras que no pronunciamos y blablabla. También doy las gracias al equipo que está presente en la sala... Nombro a Nacho, Paloma, Mengue, Píter y Jesús, pero se me olvida mencionar a Carlos, Loli y Marta. Soy lo peor.
Aprovecho los aplausos para huir velozmente. Me coloco junto a Nacho y él me presenta a un amigo suyo y, al fin, a su mítica novia Cristina, guapísima y encantadora.
Comienza la proyección del primer cortometraje: "El intruso". Y me gusta mucho lo que ven mis ojos. David, ¡ojalá ganes el Goya el próximo domingo!
CORTE A:
23:16 pm
"La noche de los feos" es el último corto y, tras los aplausos, la gente sale en masa del cine. Entre tanto, Narot se acerca a mí y nos conocemos finalmente en persona. Es un tío guay y me alegro mucho de que haya venido.
Me abro paso entre el gentío que se agolpa en el vestíbulo. Felicitaciones, más saludos... No consigo encontrar al esquivo Froid y me piro de allí con Nacho, con Cristina y con el amigo de Nacho cuyo nombre no recuerdo (¡perdón!). Como siempre, para evitar los escalones de la entrada, escapamos por la puerta trasera del Capitol, que es de todo menos glamourosa.
En el camino nos encontramos con más gente. Hay tías que me besan, tíos a los que les estrecho la mano pero también me dan dos besos... La noche me confunde.
CORTE A:
23:44 pm
Cóctel en el Salón Timanfaya del Hotel Siete Islas... Hablo con gente aquí y allá. Y de pronto caigo en la cuenta de que se me ha ido la pinza y no he avisado a Tilo. Enciendo el móvil y le envío un rápido mensaje. Me llega un sms de Froid: "Ahí te quedas con los lameculos, estoy hasta los huevos de tu corto". Ten amigos para esto...
Y hablo con Ale, Santi, Samuel, Narot, Sonia, Jesús... Se vislumbran las bandejas con canapés y Nacho y yo los probamos. Nacho regurgita ante el sabor de un extraño canapé verdoso. "He estado a punto de escupirlo en esa esquina", comenta con cara de asco. Ja.
Píter, Carlos y Pablo son los primeros en desertar del cóctel, minutos antes de que Tilo aparezca en el salón.
CORTE A:
01:52 am
Estoy con Tilo junto a la fachada de los Cines Callao. Él me acompaña mientras espero mi eurotaxi. En un momento, casi nos empapan con esas mangueras con las que limpian las calles por las noches... No hablamos de gran cosa, pero, en esta ocasión, el silencio intermitente tampoco está mal. Poco después, Tilo y yo nos despedimos fugazmente cuando llega el taxi.
Durante mi regreso a casa, el taxista, un tipo robusto y cincuentón, se empeña en mantener una conversación distendida conmigo. Me pregunta cómo me llamo y, a colación, me cuenta que él siempre se olvida hasta del nombre de sus amigos, que tiene una amiga a la que siempre llama Beatriz aunque realmente su nombre es Olga... o al revés. No le estoy prestando atención. Me doy cuenta de que esta noche no he sacado fotos ni he grabado con la cámara de vídeo... Os quedáis sin imágenes.
En la radio del coche está sintonizada Kiss FM. Horror. Comienza a sonar "What a wonderful world", de Louis Armstrong. "Esta canción me pone triste", explica el taxista. "Sí, y resulta paradójico, porque se supone que es una canción alegre, que habla de lo maravilloso que es el mundo", respondo. El taxista no me contesta, creo que ni siquiera me ha escuchado... "Fíjate, se me está cayendo la lagrimilla", me dice. No doy crédito, pero, segundos después, compruebo que ¡es cierto! Por el espejo retrovisor, observo que el taxísta se quita las gafas y enjuga un par de lágrimas. Me siento repentinamente violento, raro, descolocado... Nunca había visto llorar a un taxista.
Alucino. Y además me sobreviene una especie de desconcertante escalofrío. Puto taxista, puto Louis Armstrong... Ambos han conseguido que yo también tenga ganas de llorar...
FUNDIDO A NEGRO
22 Enero 2006

Horas después de rodar los últimos planos de "Vuelco", los integrantes del equipo canario y los del equipo madrileño nos separamos en el tinerfeño Aeropuerto de Los Rodeos. Nacho, Paloma, Marta, Carlos, Píter, Sergio y yo debíamos regresar a Madrid y nos despedimos de Ana, Mengue, Teddy, Floro, Cristi, Calato y compañía. Y, en medio de tanta despedida, Mengue, director de fotografía del corto, pronunció una frase que se me quedó grabada: "Después de un rodaje, ya somos familia para siempre".
Esta frase la recordé el pasado jueves, cuando fui con Ale a ver "Armengol", la obra que Nacho está representando este mes en el Teatro Español. Se siente algo muy especial cuando compruebas con tus propios ojos cómo aquéllos que han trabajado alguna vez contigo crecen, avanzan y afrontan nuevos retos con apasionado talento y abrumadora profesionalidad. Y es cierto lo que nos dijo Mengue: es como si fueran de tu familia, parte eterna de tu sangre cinematográfica e inmediato motivo de orgullo.
La imagen de arriba es una espectacular foto de Nacho en un momento de la obra. Él interpreta al gimnasta Pollito Sánchez, narrador de la acción entre escenas y esforzado alumno de Armengol, el personaje al que encarna Pepe Viyuela. La foto en cuestión es obra de Pedro Gato, al igual que ésta que veis abajo.

En la obra, Nacho cumple con enérgica y emocionante solvencia su complicada función de narrador de un texto que, en un principio, el autor, Miguel Murillo, concibió para que fuera escuchado únicamente en off y no interpretado por un actor ante el público. Por otro lado, en las escenas que comparte con Viyuela y otros miembros del reparto, a Nacho le corresponde la difícil labor de comportarse como un auténtico gimnasta experto en anillas y aspirante a medalla olímpica. Y para lograr semejantes piruetas, el muchacho se dejó la piel en el gimnasio durante dos meses largos.
Tras el final de la representación, que concluye de manera esplendorosa (los que hayáis visto la obra sabréis a qué me refiero), Ale y yo esperamos a Nacho en un bareto cercano al teatro. Y allí pasamos un rato comentando la jugada. Después, en el Paseo del Prado nos topamos con un inmenso cartel de "Armengol" y, cual fan histérico, le pedí a Nacho que posara junto a él. Vale, no soy Pedro Gato, pero aquí va la susodicha foto.

Por cierto, "Armengol" es totalmente recomendable y se representará hasta el 29 de enero en el Teatro Español de Madrid. No hagáis como yo, que no voy nunca, y corred al teatro, leñes.
FUNDIDO A NEGRO

21 Enero 2006

Los resultados de mi último análisis de sangre certifican que tengo anemia. Falta de hierro. Anemia ferropénica. ¿Ferro qué?
Ya sospechaba yo que este análisis no me depararía resultados halagüeños. Lo vaticiné poco antes de que la aguja atravesara mi enclenque vena, cuando, a la hora de entregar el volante, me coloqué por error en una cola que no era la mía. Y allí pasé un rato, rodeado de mujeres de mediana edad con mala cara... Minutos después llegué a la ventanilla y lo comprendí todo. Me topé de bruces con un cartel en el que podía leerse: "Ventanilla para exudados vaginales". ¿Mande? Me temo que se me descompuso el gesto y que mis compañeras de cola lo notaron. "Aquí no es lo tuyo", me anunció entonces una de las mujeres. "A buenas horas me avisa usted, señora", pensé...
De todos modos, ¿alguien puede explicarme en qué consiste un exudado vaginal? El Diccionario de la Real Academia dice que un "exudado" es el "producto de la exudación" y resulta que si busco "exudar", el DRAE informa: "Dicho de un líquido o de una sustancia viscosa: salir por los poros o las grietas del recipiente que lo contiene". ¡Ups! Si es lo que me imagino, qué dolor, ¿no? ¿Qué tipo de líquidos se exudan por la vagina y de qué manera? Ya entiendo por qué aquellas mujeres que hacían cola no parecían haberse despertado excesivamente felices...
Al final, me cambié de cola y me clavaron la aguja. Y hace un par de días me comunicaron los resultados del análisis. Y lo dicho: que tengo anemia por falta de hierro. ¿Carencia de hierro yo? ¿Cómo es posible que me falte hierro con lo equilibradísima que es mi dieta? Evidentemente, estoy de coña. Mi dieta es de todo menos equilibrada y no haré esfuerzos para aparentar lo contrario. Y es que he dejado por imposible lo de cocinarme mi propia comida, ni siquiera los sandwiches me salen bien... Por otro lado, en el supermercado suelo dar vueltas de tonto sin saber qué diablos comprar y el sabor de las comidas para microondas ya casi me provoca arcadas inmediatas.
Decidme que no soy el único al que no le resulta nada fácil eso de comer sano, porque estoy hartísimo de que todo el mundo me reproche mis penosos hábitos alimenticios. "Comer sano es muy fácil", me dicen con retintín unos y otras, como si yo fuera más lerdo que ellos por no llenar diariamente mi boca con repulsiva lechuga y legumbres varias. Pero es que yo, cuando no tengo comida de mi madre en el congelador, opto por grasientos menús de restaurantes, compro platos ya cocinados en El Sabroso (como reza en sus bolsas, "el pollo más delicioso lo compra usted en El Sabroso") o pido que me traigan algo a domicilio. En la foto de arriba veis mi preciada e imprescindible colección de folletos de tele-comida.
Estoy repasando los resultados de mi análisis. Vaya rollo... Estos análisis deberían proporcionar datos mucho más útiles. "Oiga, de un tiempo a esta parte, incomprensiblemente, he estado un poco pillado por alguien que, en el fondo, ni siquiera me gusta. ¿Pone ahí si ya se me ha pasado del todo la tontería?", quise preguntarle a mí médico. Y en una situación ideal, el doctor habría echado un vistazo a los resultados y habría respondido: "Sí, felicidades, ya no queda ni rastro de ese absurdo comecocos". Pero no, mi médico se limitó a recetarme unas píldoras para elevar mi hierro y a pronunciar, acto seguido, la frase más estremecedora que he escuchado en este siglo XXI: "Tomate una píldora al día y si tu caca se vuelve oscura, no te preocupes". Aish. ¿Por qué la vida es tan cruel y tan desagradable?
En los resultados aparecen mis niveles de plaquetas, basófilos, monocitos, potasio... Bah, ¿a quién le importan estos crípticos numeritos? ¿Dónde pone cómo se encuentran mis niveles de optimismo, desencanto, enamoramiento, ilusión, apatía, esperanza, sensatez o tristeza?
Aún así, no me quejo. Por suerte, gracias al dichoso análisis, viviré en un mundo más seguro durante una temporada. Si tomáis las mismas píldoras que me ha recetado mi médico, vosotros también podréis habitar en este mundo más reconfortante y menos angustioso: un mundo el que no necesitaréis alarmaros si, de pronto, vuestra caca se oscurece. Yo me siento tan afortunado...
FUNDIDO A NEGRO
19 Enero 2006

Ayer volví a comer pollo raro en un Kentucky Fried Chicken. Esta vez almorcé con Nacho. Arriba le veis en una de esas fotos bizarras que tanto le gusta provocar, entre las sobras de los sanos alimentos que engullimos.
Nacho y yo hablamos de proyectos, de viajes, de Nueva York, de México, de la obra que representa estos días en el Teatro Español... Y en la conversación también se coló ese infame sujeto apodado Simión o Cremallera-Man (ver secuencia 110). Resulta que yo de verdad pensaba que Nacho era quien se escondía tras la casposa identidad de Cremallera-Man. El color de su piel y sus nudillos son muy parecidos a los del tipo encapuchado de la foto y, por otro lado, intuí su huella en el texto amenazante, en el tipo de broma (a él le encanta interpretar personajes también en su vida cotidiana) y hasta en la cuenta de correo desde la que me llegó el e-mail.
Pero Nacho me juró y perjuró que él no es Cremallera-Man. Se atrevió incluso a darme su palabra de honor. No me queda más remedio, por tanto, que creerle. "Será algún friki que lee tu página", aseguró Nacho sin tener en cuenta que sus palabras bien podrían incrementar la furia del tal Simión.
La cuestión es que me he quedado sin mi sospechoso número uno. ¿Y ahora qué? ¿Quién es Cremallera-Man entonces? ¿Quién más tiene unos nudillos tan delicados y femeninos? ¿Y si Cremallera-Man es en realidad Cremallera-Girl? ¿Y si es la mismísima Marina la que se oculta detrás de ese condón de tela de pijama infantil? ¿Y se puede encontrar a la mujer de tu vida a los veinte años? Ups, esta última pregunta no iba aquí. La formuló Nacho mientras comía una hamburguesa de pollo crujiente y transgénico. Ya se sabe que el Kentucky Fried Chicken propicia la formulación en voz alta de pensamientos profundos y de hondo calado emocional. En cualquier caso, la pregunta de Nacho me parece tan perturbadora que intentaré responderla otro día, que no son horas...
Cambiando de tema, hoy he comprado un carrete de diez fotos para mi vieja Polaroid, sin usar desde hace años pero muy homenajeada a través de las imágenes de esta web. Con la invasión de las cámaras digitales, he perdido la noción del valor de una fotografía. Ya no elijo qué fotografiar ni a quién ni en qué circunstancias o con qué encuadre. Simplemente disparo sin más, a todo lo que se me ponga a tiro. Y que salga lo que salga.
El carrete de diez fotos para la Polaroid, sin embargo, ha costado diecisiete euros, precio que no invita precisamente a la aleatoriedad ni al desperdicio de instantáneas. He decidido que fotografiaré únicamente instantes irrepetibles con personas trascendentales, esos instantes que no sé explicar en qué consisten pero que reconozco en cuanto se producen. Y cuando mire las polaroids en el futuro, reconstruiré mi yo de ahora, lo que soy en este enero de 2006.
Instantes trascendentales, venid a mí...
FUNDIDO A NEGRO
18 Enero 2006

Hace unos días, David me pasó un DVD con uno de sus más recientes trabajos como actor: el cortometraje "Mi última noche", dirigido por Alfonso Cortés-Cabanillas. En un registo alejado de su personaje en "Estrela", Dave interpreta en esta ocasión a un post-adolescente grimosillo al que su mejor amigo, Newton, llama Milhouse por su parecido con el mítico compañero de colegio de Bart Simpson. ¡Pobre David!
Newton y Milhouse forman una inseparable pareja a lo Beavis y Butt-Head. Milhouse, en concreto, no es precisamente popular en su facultad, viste con dudoso estilo y presume de un cuestionable criterio musical (es fan de Bustamante y de El Canto del Loco), pero se nota que Dave disfrutó durante la grabación de "Mi última noche". Desfasa y arriesga como actor, explora su prometedora vis cómica y se agradece su entrega a un personaje, en realidad, poco agradecido. Enhorabuena, tío.
De todos modos, en general, he de decir que el corto no es santo de mi devoción. Es correctísimo a nivel técnico: audio impecable, adecuada iluminación nocturna, montaje muy cuidado... Pero mi problema es que cada día tengo menos paciencia con los omnipresentes cortometrajes supeditados a una sorpresa o gran giro final, sobre todo cuando esta sorpresa ya la hemos visto en otras pelis. Aún así, "Mi última noche" se deglute con gusto y su desenlace resulta efectivo y emocionante gracias a la combinación entre el montaje, la voz en off y una canción increíble de Sigur Ros titulada "Hoppi polla" (sí, se titula así).
Ahora que lo pienso, también es cierto que el corto os apasionará en mayor o menor medida en función de lo mucho o poco que compartáis la concepción que el protagonista tiene de una noche perfecta. Para Newton, la perfección consiste en entrar por fin en el garito en el que nunca le dejan entrar, en que la camarera le invite a copas y, como remate, en tirarse a la tía más buenorra de su facultad... Pues para mí, francamente, una noche perfecta equivale a tomar vino tinto junto a algún amigo intelectual y charlar de política y de arte mientras suenan canciones de María Dolores Pradera. Ja. Que no. Que es coña. No arrojéis piedras contra mí ni mandéis a Cremallera-Man para que me zurre por pedante. A todo esto, podéis descargar "Mi última noche" de la web de Fotogramas en Corto.
Antes de despedirme por hoy, toca anunciar importantes selecciones. "Globos" concursará en la XXVIII Semana Internacional del Cortometraje de San Roque y en el 4ª Festival Internacional de Cine Digital de Viña del Mar (Chile). "Vuelco", por su parte, hará lo propio en el 12th Bradford Film Festival (Reino Unido) y en el 9th Sprockets Toronto International Film Festival For Children (Canadá).
El año se pone en marcha. Tengo nuevo trabajo de encargo y comienzan los ensayos de "Nuestro propio cielo". Permaneced atentos.
FUNDIDO A NEGRO
16 Enero 2006

"Estimado Sr. Pérez Toledo:
Sólo en caso de que se le ocurra, no vuelva a mencionar a Marina en ningún capítulo futuro de su diario o se encontrará usted con esto en 'primer plano', usted me entiende... Ésto no es una broma."
Con este conciso correo, acompañado de la impagable foto de arriba, me he encontrado hace un rato al llegar a casa... El remite del e-mail es un tal Simión, que no Simón. Estoy que no vivo en mí. Me hallo tan acojonado ante la amenaza de Cremallera-Man...
Pero ¿quién es realmente Cremallera-Man? ¿Cuál es la verdadera identidad de este casposísimo vengador social y repentino protector de Marina? ¿Quién se esconde tras ese espantoso atuendo de cremallera infinita? Sospecho de alguien, pero resulta que ese alguien cuenta con una coartada perfecta: no pudo enviarme el correo a la hora a la que me llegó, porque se encontraba representando cierta obra en un prestigioso teatro madrileño...
Marina no ha vuelto a escribirme, pero al menos ella puede dormir tranquila. Cremallera-Man vela por su seguridad... Por cierto, releyendo el amenazante e-mail, he de aclararle a su autor que el pronombre demostrativo neutro "esto" no lleva tilde.
¿Habrá agravado esta corrección ortográfica la ira de Cremallera-Man contra mí?
FUNDIDO A NEGRO
14 Enero 2006

Tilo me envió hace tiempo una canción de Martirio titulada "En esta tarde gris". La recibí con actitud perezosa... Creo que por entonces nunca había escuchado completa una canción de esta mujer. Hasta ese momento, era una cantante de la que únicamente conocía el cliché (las gafas de sol, la peineta...) y cuyo arte ignoraba con la incomprensible inconsciencia con la que ignoras aquello que está destinado a formar parte de tu vida pero que, por una razón o por otra, tarda en cruzarse en tu camino.
"En una tarde gris" se ha cruzado en mi vida gracias a Tilo. Es una de sus canciones favoritas de Martirio y ahora yo también la escucho casi todos los días, inevitablemente atraído por su letra y su desgarro. "Qué ganas de llorar en esta tarde gris, en su repiquetear la lluvia habla de ti", canta Martirio justo al principio de la canción. Y estas dos primeros versos ya me atraparon... El resto de la letra habla de remordimientos, de amores que se clavan como una maldición, del efecto que causas en aquellos y aquellas a los que abandonas, de la posibilidad de morir ahogado en tu propio llanto tras muchas tardes grises llorando una ausencia.
Tilo casi me ha convencido también para que acuda al próximo recital que Martirio ofrezca en Madrid. Él asegura que no hay palabras para describir sus directos, que al final el público se deshace en largas ovaciones de pie, que ella te contagia su alegría y su sapiencia... Vale, esto lo dice un apasionado fanático, pero Tilo ha conseguido picar mi curiosidad. Aún así, todavía tengo que escuchar decenas y decenas de canciones de Martirio, porque apenas he empezado a descubrirlas: la elegancia de "Dicen", la inteligente ironía de "Sevillanas de los bloques", la gracia de "Las mil calorías"...

Más allá de Martirio, a Tilo, para variar, también me une el cine. Él es montador (pronto veré el último cortometraje que ha editado: "Clases particulares", de Alauda Ruiz de Azúa) y, además, se parece un poco, con capucha gris incluida, a Henry Thomas, el legendario actor que interpretó a Elliott en "E.T. el extraterrestre". Y yo siempre quise ser amigo de Elliott...
Con Tilo suelo hablar de pelis y de petardeces varias, pero con él, usualmente, hasta lo más chorra termina adquiriendo algún toque inesperadamente trascendental. Lo guay es que un amigo montador puede aconsejarte sobre el ritmo de tu vida, sobre dónde y cuándo ralentizar la acción, sobre las secuencias que te sobran, sobre los personajes que no aportan nada a tu historia y sobre las frases de guión que chirrían o redundan. Y, en el proceso de montaje, todo lo que no sirve se corta y se elimina, siempre en pos de que el resultado final no resulte insulso o aburrido. Tilo se dedica diariamente a ello, es experto en ordenar de la mejor manera los distintos elementos que construyen una peli, pero no sé yo si funciona esto de aplicar las múltiples funciones del Avid a tu propia existencia cotidiana.
Será por su vena de albañil del cine y de edificador de historias, pero a Tilo también le apasiona disfrazarse y vivir por un rato vidas ajenas. Me ha pedido que un día de éstos le preste alguna de mis sillas de ruedas para circular por la calle fingiendo que es un tío discapacitado. "Podemos ir juntos al ayuntamiento, cada uno en una silla, para protestar por algo, por cualquier cosa", me ha propuesto. De acuerdo. Suena divertido. Y cosas por las que protestar nunca faltan... Aunque, ya puestos, a mí también me gustaría inventarme que camino y fingirlo durante un rato. Vale, lo sé, esto último ha sido un as en la manga demasiado facilón...
En fin, Tilo es bien alegre y optimista, pero últimamente, desde que me descubrió el desgarro de "En esta tarde gris", no puedo evitar asociar su nombre con los días lluviosos, las ganas de llorar y las canciones tristes escuchadas al unísino por él y por mí en lugares diferentes.
Elegiré ahora algún otro tema más festivo de Martirio para destruir esta amenaza de pesadumbre melancólica que de repente se cierne sobre mí. Que suene "El huevo con papas", por ejemplo, y a ver si así, de paso, me entra hambre...
FUNDIDO A NEGRO
13 Enero 2006

Recién salido del horno, aquí tenéis el flamante cartel de "Bailad para mí", creación del gran Diego Quiroga.
Le pedí a Quiroga que trabajara sobre la idea de la amistad sometida al demoledor paso del tiempo, sobre el posible contraste entre la tristeza del presente y los tiempos alegres del pasado, sobre el reverso tenebroso de las fotografías veraniegas aparentemente idílicas y felices.
Acabo de recordar, a colación de las pautas que le di a Quiroga, una frase que pronuncia Anthony Hopkins en "Tierras de penumbra", una de mis indiscutibles pelis favoritas de la década de los noventa. "El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ése es el trato", dice Hopkis en la piel del escritor C.S. Lewis, autor de los libros de "Las crónicas de Narnia", tras la muerte de su amada Joy, interpretada por Debra Winger en su último gran papel (desde 1993 esta mujer no ha rodado nada decente).
En fin, a lo que voy, que a mí el cartel me gusta mucho. Opinad vosotros...
FUNDIDO A NEGRO
11 Enero 2006

En la foto de arriba veis a Paloma en un momento de su encuentro con Ale: la actriz de "Vuelco" y uno de los protagonistas de "Bailad para mí", juntos alrededor de una misma mesa. Molan las sinergias actorales.
Ocurrió poco antes de Navidad. Ale consiguió un papel pequeñito en un capítulo de "Los hombres de Paco" y resultó que se trataba de ¡un personaje de chico sordo! Como el muchacho es muy profesional, quiso prepararse con antelación las frases del guión que tenía que expresar en lengua de signos y para ello contó con la inestimable (e implacable) ayuda de Paloma...
Paloma enseñó a Ale cómo signar unas cuantas líneas de diálogo y luego, menuda es ella, le sometió a diversos exámenes para asegurarse de que había prestado atención al cien por cien. Ella signaba y él debía repetir los signos inmediatamente después. ¡Y allí no había error o excusa que valiera! Je. En la foto de abajo aparece Ale justo cuando Paloma nos enseñó a decir "tres" en lengua de signos. Ja. Es coña. Creo que aquí estaba diciendo que pronto cumpliría veintitrés años. Quién los tuviera...

A Ale, pese a que jamás había utilizado la lengua de signos, no se le dio mal desde el primer momento, aunque algunos signos eran muy complicados o costaba asimilar su orden dentro de la frase. Por si acaso, también registramos en vídeo a Paloma signando las líneas de diálogo una a una y espaciadamente, para que luego Ale se las estudiara en casa. El capítulo en cuestión de "Los hombres de Paco" se grabó a finales de diciembre y parece que ha quedado guay. Supongo que la serie no tardará mucho en regresar a la parrilla de Antena 3. Estaremos atentos.
Por cierto, yo soy un desastre con esto de los signos. Después del tiempo que he pasado con Paloma y con las intérpretes que nos ayudaron en los ensayos y en el rodaje, me avergüenza reconocer que no me sé más de tres o cuatro palabras en lengua de signos. En el rodaje de "Vuelco", como somos todos un poquito elementales, a Paloma siempre le dábamos la lata con preguntas tipo: "¿Paloma, cómo se dice 'gilipollas' en lengua de signos?", y ella nos respondía con paciencia y afán didáctico. Mi vocabulario, por tanto, no es muy amplio, pero comprende grandes conceptos en esa línea: cabrón, fornicar, dar por culo... Ya veis, todos de gran utilidad en la vida cotidiana.
En fin, a lo que voy, que Paloma está tan guapa y deslumbrante como siempre y los que acudáis el próximo martes 24 de enero al Cine Capitol de Madrid tendréis ocasión de comprobarlo en persona. Invitados quedáis a la proyección que se hará de "Vuelco" ese día a las 22 horas, junto a otros cinco cortos de producción canaria: "El intruso", de David Cánovas (que está nominado al Goya), "El olor del café", de Javi Caldas, "Hijo", de Nicolás Melini, "Home delivery", de Elio Quiroga, y "La noche de los feos", que no sé de quién es.
Por otro lado, el estreno de "Bailad para mí" queda fijado el martes 7 de febrero a las 22 horas en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes.
¿Cómo se dice en lengua de signos: "Hoy ya no tengo ganas de escribir más"? Pues eso.
FUNDIDO A NEGRO
08 Enero 2006

El otro día, en mi última noche en Lanzarote, quedé un rato con Santi en el Deiland, un centro comercial muy popular allí. Creo que Santi y yo no nos veíamos desde el estreno de "Globos" en Madrid y me gustó charlar con él por primera vez en la isla natal de ambos.
Como no podía ser de otra forma, enfoqué a Santi en varios momentos con mi cámara, tal y como podéis comprobar en las dos capturas de arriba. Aunque es un tío muy risueño y expresivo, no es fácil ver a Santi sonriendo en las fotos ni intuir su expresividad a través de ellas. Creo que fue él quien hace tiempo me enseñó un método supuestamente infalible para salir guapo siempre que te fotografíen. No lo recuerdo bien, pero consistía en algo así como juntar con fuerza las mandíbulas y no abrir la boca ni de coña. Y, claro, así difícilmente puede uno sonreír... En cualquier caso, conmigo el método falla y, juntando las mandíbulas o sin juntarlas, salgo igualmente como el culo en toda instantánea que ose inmortalizarme.
Santi y yo, empachados como estábamos por las fiestas navideñas y por el afán cebador de nuestras respectivas madres, hablamos de cine, tele ("tengo la sensación de que soy el único en España al que le gusta la programación de Cuatro", aseguró) y grandes proyectos para el 2006.
Santito es el mejor y arrolla con su energía. Ha organizado ya su nuevo año: sabe los viajes que hará y ha previsto sus pasos en los próximos trescientos sesenta y cinco días. Y yo siento envidia, porque a mí me asusta hacer planes más allá de febrero... Aquí va, como anticipo de su cercana puesta de largo como actor, otra fotogénica captura de Santi en una de las salidas del centro comercial.

Regresando al siempre socorrido autobombo, procedo a publicar una curiosa imagen que me ha llegado desde La Palma. Estando en Lanzarote, Kailos, que debe de ser un lince en esto de las artes ripeadoras, me envió un correo anunciándome que había ripeado "Vuelco" para su visionado en PSP. Qué cosas... Le pedí que me mandara una foto de su PSP con "Vuelco" en la pantalla y así lo hizo. Gracias, Kailos, te debo una.

Y este mes también comienzan las emisiones de "Vuelco" y "Globos" en Canal Hollywood. Los dos cortos se redifundirán varias veces a lo largo de enero, febrero y marzo. Iré anunciando los pases en las Noticias, pero ya os cuento que "Vuelco" se estrenará en el canal el lunes 16 de enero a las 18:13 horas y ya mañana mismo, lunes 9, se emitirá "Globos" por primera vez a las 11:35 horas, en competencia directa con Ana Rosa e Inés Ballester.
Creo que el nuevo programa de María Teresa Campos no arranca hasta las doce del mediodía, así que por esta vez la Campos se librará de lidiar con la abrumadora audiencia que disfrutará de "Globos" a esas horas. Jo, con la ilusión que me hacía a mí ser uno más de los que le arrebatan puntos de share a esta mujer...
FUNDIDO A NEGRO
05 Enero 2006

En la foto, en primer plano, mi hombro y parte de mi cabeza en el avión de regreso a Madrid. La foto salió muy movida y casi parece un turbulento fotograma del capítulo piloto de "Lost (Perdidos)"...
Cuando viajo en avión y el bicho despega, siempre hay un segundo, quizás algo menos, en el que siento que no me importaría nada que, justo en ese momento, el avión explotara en mil pedazos. Y, en ese preciso segundo, me dedico a cerrar los ojos y a desearlo como quien pide un deseo ante una tarta de cumpleaños o una estrella fugaz. Y me concentro. Y lo pienso: que ocurra, que explote, que mis vísceras salten por los aires. Y a la mierda mi mundo. A la mierda tantas metas y ambiciones...
Y así, para mi familia, amigos y conocidos, siempre seré el joven destinado a triunfar fulgurantemente en el séptimo arte pero cuyo talento se truncó fatalmente en un trágico accidente aérero. Sin duda, esto se me antoja más llevadero que seguir viviendo para que esos mismos familiares, amigos y conocidos comprueben con sus propios ojitos que tus sueños finalmente no se cumplen... Ya se sabe que cuando alguien muere antes de tiempo, a todos les da por pensar que el muerto, de no haber palmado, habría vivido una vida maravillosa y repleta de sueños cumplidos.
Pero, por suerte, como he dicho, este catastrofista deseo apenas dura un segundo. Y, pasado el instante, simplemente me cago por la pata abajo imaginando la posibilidad de que se materialice lo que estúpidamente he deseado segundos antes...
Al final, mi avión no explotó. Y ya estoy en Madrid. En mi primera noche de 2006 en la gran ciudad, me compré el DVD de "El compromiso (Moonlight mile)", encontré un tonto regalo de Reyes para Cucún, hablé un rato por teléfono con Tilo, cené pollo raro con Pablo en el Kentucky Fried Chicken y vi los extras de la primera temporada de "Lost", que me regalaron mis padres en Lanzarote como prematuro obsequio de Melchor, Gaspar y Baltazar.
Ah, también he escuchado ya entera la canción "Sin billete de vuelta" de Andrés Lewin. Me la envió Cecilia a mi cuenta de correo. La cuestión es que, ahora que la he escuchado de principio a fin (antes sólo había escuchado los primeros noventa y dos segundos, ver secuencia 104), la canción ya no me gusta, porque es una canción alegre y yo creía que era triste... En la segunda mitad del tema, Andrés se dedica a cantar que, ya en el aeropuerto, decide no subir al avión y, finalmente, regresa a casa con su persona amada... Y todo es una explosión de jolgorio y optimismo, con los pasajeros cantando y jaleando a Andrés y los altavoces de la terminal animándole a tomar la decisión correcta.
Qué decepción. Yo quería que la canción fuera triste, porque hace tiempo que no concibo historias alegres relacionadas con medios de transporte. Será que lo mío son las despedidas lapidarias y las decisiones incorrectas. Será que soy especialista en subir a trenes y aviones con ganas de llorar, en mandar intensos mensajes justo antes de apagar el móvil para desear fervientemente durante todo el vuelo que una respuesta me espere al encenderlo de nuevo después de aterrizar, en quedarme un rato solo y bloqueado en la parada mientras alguien se aleja en el autobús, en decir "hasta luego" con la voz quebrada porque sabes que no será hasta luego...
FUNDIDO A NEGRO
03 Enero 2006

Ayer almorcé con mis padres, mi hermana y su novio en un restaurante del muelle de Arrieta: viento, un cielo gris sobre nuestras cabezas y el mar muy picado...
Y comí carne en un restaurante especialmente famoso por sus recetas pescaderas... Después, como mi silla vieja está un poco loca últimamente, mi paranoica madre temía que me acercara al borde del muelle, no fuera a ser que mis ruedas se aceleraran de improviso y me lanzaran violentamente al rocoso fondo del mar. En la foto, mi mano en uno de los muros del muelle. Y al otro lado, un pequeño gran abismo... Al final descarté la idea de explicarle a mi madre que sentirte al filo de un abismo poco tiene que ver con acercarte al borde de un muelle en un pueblo pesquero de Lanzarote.
Apuro mis últimas horas en la isla, descansando ya de tanto insufrible e-mail navideño y de tanto mensajito de móvil cursi e indigesto. Que si mis mejores deseos para el 2006, que si paz y armonía con tus seres queridos, que si algún chistecito verde como el del extraterrestre que te mete el dedo en el culo... Muy bonito.
Y encima, este año más que nunca, ha habido que soportar la avalancha de mensajes prefabricados, idénticos y múltiplemente reenviados. Me han llegado hasta tres sms igualitos de personas diferentes. Ya os vale... Como soy lerdo y buen amigo, en Nochebuena me dediqué a responder incansablemente con mensajes personalizados, pero en Nochevieja me cansé y ya compuse directamente un texto típico y pasteloso para todos y todas. Al menos me molesté en redactar algo de mi propia cosecha...
En fin, que la gente es muy cutre, pero no os enfadéis los aludidos, que se agradece de todos modos que os hayáis gastado unos céntimos en acordaros de mí. Haciendo memoria, casi me quedo con el sms que me envió Toño: "Deseo que estos días de amor y fraternidad engrandezcan nuestros corazones para que bombeen mejor la sangre a nuestras pollas y así follar más y mejor". Pues vale.
Mi cerebro se encuentra especialmente atrofiado en este comienzo de año. Será porque aquí en Lanzarote me trago la reposición de "Melrose Place" en Cuatro casi a diario, porque Marina no me ha escrito o porque no siento para nada eso de "año nuevo, vida nueva". Me gusta más lo que hace poco me dijo Axel como buen remedio para curar males: "Hay que hacer zorrón y cuenta nueva". Je.
Pero es que es verdad, no tengo la sensación de que, en este año recién inaugurado, ninguna vida nueva esté arrancando. Paso de confeccionar una lista de objetivos para el 2006; no me apetece angustiarme cuando no se cumplan... Y, por otro lado, no detecto ilusiones nuevas, sino que, más bien, siento que las viejas languidecen, se estancan o palman del todo. Además, si uno debe empezar una vida nueva el 1 de enero, ¿qué se hace con la vida vieja?
La culpa de este pesimismo de año nuevo también la tiene Luz Casal y una canción suya que últimamente escucho casi en bucle: "Lo eres todo". Hay etapas en las que sientes, de manera muy egocéntrica, que todas las canciones tristes de amor desgarrado hablan de ti, de lo que te ocurre solamente a ti... Hace tiempo, cuando me dio por escribir un guión titulado "Un beso desde el otro lado de la Tierra", con dos personajes adictos a las canciones tristes, pregunté a mis amigos cuál era la canción más triste que habían escuchado a lo largo de sus vidas... Me respondieron varios títulos: alguna canción de Pedro Guerra, otra de Mercedes Ferrer, unas cuantas de Antonio Vega... Ahora mismo, en este preciso momento, yo creo firmemente que "Lo eres todo" es la canción más triste que he escuchado nunca...
Hablando de canciones, hace unos días, a través de un correo colectivo que reenvió Cecilia, descubrí a un cantautor argentino que vive en Madrid y que se llama Andrés Lewin. Aquí en Lanzarote mi conexión a Internet (con un módem de 56 kas) es pésima, por lo que aún no he conseguido bajarme de su web ninguna de sus canciones. Lo he intentado varias veces con un tema titulado "Sin billete de vuelta", pero, por una razón o por otra, la bajada siempre se jode. Es una especie de canción eternamente incompleta, y es como si yo estuviera condenado a no escucharla entera jamás.
La cosa es que sólo he conseguido escuchar un minuto y treinta y dos segundos de "Sin billete de vuelta" y también parece una canción triste: una sobre despedidas irreversibles, nudos en la garganta y fotos que uno mira y remira para evocar vidas no vividas. En los primeros noventa y dos segundos, Andrés Lewin canta esto:
Si en la cama me dices: "Quédate un rato",
sé que quieres decirme: "Quédate siempre".
Yo disimulo y tú enciendes un cigarro...
Tengo que irme, mi avión sale a las nueve...
El taxista pregunta pa' donde vamos...
Tú me sigues mirando por la ventana...
Yo contesto "Barajas" y me atraganto,
cierro los ojos, son demasiados años...
El taxista pregunta: "Pareces triste",
el taxista pregunta demasiado...
Yo le enseño tu foto y él me sonríe...
"Tranqui, colega, el amor es compli..."
Y aquí se detiene en mi Winamp el tramo de canción que he logrado bajarme: justo cuando dice "compli", en medio de la palabra... En cualquier caso, estoy de acuerdo. El amor es "compli". Sin duda.
FUNDIDO A NEGRO
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