29 Marzo 2006

142. Ido y vuelto. EXT./DÍA



FUNDIDO DE APERTURA A:

Domingo 26 de marzo.

11:24 horas.

Mi mirada se pierde en algún punto de la cinta transportadora de equipaje, que da vueltas portando maletas que no son la mía...

No he dormido en las últimas veinticuatro horas. Acabo de aterrizar en el aeropuerto de Las Palmas de Gran Canaria, invitado por el Festival Internacional de Cine, que arrancó en la isla el viernes. Estoy medio sobado, así que tardo un poco en reaccionar cuando alguien se dirige a mí... Quien me habla es el gran David Cánovas, director de "El intruso", uno de los cortos nominados al Goya este año.

Cánovas y yo nos conocimos en persona el pasado mes de enero, en la proyección de "Canarias en corto" en Madrid, y ahora competimos en la sección Foro Canario del Festival. Me alegro un montón de volver a verle. Hablamos mientras nos dirigimos en el mismo taxi al hotel en el que nos alojaremos, el Tryp Iberia. Él ha estado en el Festival de Málaga y le pregunto su opinión sobre algunas de las pelis que ha visto: "La dama boba", "AzulOscuroCasiNegro"...

Comienzo a darme cuenta de que Cánovas es un tío genial, muy legal y con una risa realmente contagiosa. Dentro de un rato, ambos sufriremos la avería de los ascensores y nos quedaremos atrapados en el extraño primer piso del hotel, habitado por un pintoresco tipo que silba y que, por su pelo y su atuendo, parece una réplica de Johnny Cash en sus años más decrépitos. Un descojono.

CORTE A:

15:33 horas.

Almuerzo con Cánovas, con Eduardo Martinón, director del corto "El plan", y con la novia de éste, ¡cuyo nombre no recuerdo!, en el restaurante del legendario Hotel Madrid, donde se alojaba Franco en sus visitas a Gran Canaria. Pues vaya...

Nunca antes había hablado con Martinón, y tanto él como su chica son encantadores, me caen que te cagas. Comemos apresuradamente, deleitados por la incansable verborrea del carismático camarero del restaurante: un tipo con gruesas gafas de pasta negra y extravagante camisa de colores. El camarero es una metralleta de gracias varias, pero algunas resultan más ingeniosas que otras... Una muestra de su humor: cuando Cánovas pide paella como segundo plato, él responde: "Vale, for her". ¿Lo habéis pillado?

En cualquier caso, engullimos sin saborear apenas, porque queremos llegar a la sesión de las cuatro de la tarde en los Multicines Monopol y tragarnos alguna película de la programación del Festival. Martinón y su novia se han decantado por "Jackpot", de Michael Polish, que se proyecta dentro de la sección "Novísimos USA", pero Cánovas y yo vamos más allá... Elegimos ver, cansados y soñolientos como estamos y en pleno amodorramiento de sobremesa, "M, el vampiro de Düsseldorf", de Fritz Lang, que se programa dentro de "Euronoir". Con dos cojones... Llegamos a la sala con la peli ya empezada... Las cabezadas no tardan en aparecer. "Yo no me he dormido, sólo he descansado la vista unas cuantas veces", me dirá Cánovas a la salida. Je.

CORTE A:

18:27 horas.

Cánovas se ha quedado viendo "Bubble", de Steven Soderbergh, pero yo me caigo de sueño. Espero que el capullo de Nauzet dé señales de vida y, mientras, me acerco al hotel. En el camino, en la calle Triana, me topo con Antonio Sempere y charlo un rato con él. Sempere me promete que al día siguiente me regalará un ejemplar de su último libro: "Cortomanía 05", en el que pueden leerse sendas reseñas de "Vuelco" y "Globos".

Entonces, en la calle aparece José Sacristán con su pareja. Sempere saluda cordialmente a Sacristán, que será homenajeado el sábado, en la gala de clausura del Festival. "Él es Roberto Pérez Toledo, un gran cortometrajista", me presenta Sempere. Y, supongo que muy ruborizado, estrecho la mano de José Sacristán

Se me cierran los ojos...

CORTE A:

Lunes 27 de marzo.

10:45 horas.

Tras una necesaria cura de sueño que no ha dado tregua a mi habitual insomnio, me dirijo con Cánovas y con Nicolás Melini hacia el Gabinete Literario, en el que tendrá lugar la presentación del Foro Canario a medios de comunicación. En el Gabinete comienzo a saludar a gente y conozco a Carlos Miranda, que trabaja con Ana en la serie de animación que produce La Mirada: "Entrepiernas", y también a Rosa García, directora del cortometraje "La maldad de las cosas".

Saludo a Virginia y a José Víctor, a Manolo, artífice del espléndido corto animado "La noche de los feos", a Elio Quiroga... "A ti te sigo por tu blog", me dice Elio, que en verano estrenará su nuevo largo: "La hora fría". Mucha gente me habla de esta misma página que ahora estáis leyendo y comienzo a preguntarme si al final esta web acabará siendo más famosa que mis propios trabajos como director. "Estoy enganchado a lo que escribes, es como una fotonovela", me asegura Manolo, que es un tío grande y muy cachondo.

Llega el momento de las fotos. Durante unos cuantos minutos, todos los directores seleccionados en el Foro Canario debemos "posar" con naturalidad junto al jurado, que este año está compuesto por la actriz Rosanna Walls, el sin par Jess Franco y el sonidista Carlos Bonmatí. Me dicen que me coloque junto a Rossana, que es una pedazo de mujer, y, totalmente eclipsado por la aplastante presencia fotogénica de ella, pongo mi cara de "hola, yo también estoy aquí"...

Nos bombardean con flashes y lo paso fatal. Durante la sesión, además, descubro que Rosanna tiene su mano derecha apoyada en el mango izquierdo de mi silla. Qué cosas. Ya puedo decir que Rosanna me ha tocado el mango. Hay que ver... Vale, basta de chorradas. Aún así, abajo veis la prueba de lo que afirmo.



Al final de la sesión, entrevistas aquí y allá, para Canarias7, La Provincia, La Gaceta de Canarias... También conozco a otro Eduardo (Pérez Vidal), un director de Gran Canaria que estudia en Londres y que presenta en el Foro un cortometraje que rodó como práctica en su escuela de cine. El corto se titula "A love model" y Eduardo me cae muy bien.

CORTE A:

18:10 horas.

Estoy en la Sala 4 de los Multicines Monopol. Se acerca la proyección de los cortos en 35 milímetros seleccionados en el Foro Canario. Luis Roca, siempre al pie del cañón, nos presenta a los directores y, a modo de introducción de "Vuelco" y de "Globos", yo digo algo muy escueto y sin riesgos, lo típico. Qué cansino soy con eso de que "Vuelco" es "una historia sobre el poder de las palabras que no pronunciamos"... Me harto a mí mismo.

La proyección de los cortos resulta un tanto desenfocada... Además, "El intruso" arranca sin que se respete el formato scope en el que se rodó, así que durante un par de minutos vemos una versión encogida de José Coronado. En fin, estas cosas pasan, pero joden. Abajo, Manolo y Cánovas en algún momento de su divertido y constante pique dialéctico.



Entre los cortometrajes que veo por primera vez, me sorprende el currado trabajo de interpretación de Antonia San Juan y Luis Miguel Seguí en "La china" y, sobre todo, me encanta la obra de Eduardo, "A love model", un corto impecablemente rodado, exquisitamente interpretado en inglés por tres jóvenes y valientes actores y con una historia sencilla pero fascinantemente morbosa. Eduardo es toda una revelación.

CORTE A:

23:44 horas.

Tras más y más proyecciones (mi cerebro se ha saturado entre tantos cortos en cine, cortos en vídeo, de ficción, animados, documentales...), acabamos el día tomando algo. Estoy en una cervecería con Cánovas, Manolo, Eduardo, Nicolás, Raúl Capote, una amiga de Cánovas que se llama Silvia... Con nosotros también se encuentra gente a la que le debo mucho por su apoyo constante a mi trabajo, como Patricia y Luis.

Bebo Coca-Cola Light y le hablo a Eduardo de mi adicción a esta endemoniada bebida. Él intenta aportarme sólidos argumentos para que abandone de alguna manera mi adicción. "¿Sabes que el sesenta por ciento de la cocaína que se produce en Colombia se destina a la fabricación de Coca-Cola?", me pregunta, pero a mí me la suda y sigo bebiendo. Con Eduardo también hablo de las pelis de Todd Solondz y de François Ozon, de las que él es devoto.

A nuestra mesa se acerca Carlos Benpar, director del documental "Cineastas contra magnates", programado en el Festival. Benpar es un tipo entrañable, nos cuenta jugosas anécdotas sobre su paso por festivales y pronuncia una frase que me perturba. Según Benpar, el director italiano Marco Bellocchio le dijo una vez: "Un director de cine tiene la obligación de superar la mediocridad que le rodea".

Poco más tarde, regreso con Cánovas, Manolo, Raúl, Nicolás y Eduardo al Hotel Tryp Iberia. Apenas queda ya nadie en las calles del centro de la ciudad... "Ha sido un día intenso", me dice Cánovas. "Sí, me parece increíble que hayamos llegado ayer", respondo. "Es verdad, ¿llegamos ayer?", pregunta un desorientado Cánovas.

En el camino, Eduardo también me cuenta una historia sobre una asquerosa rata que invadió su apartamento londinense y su odisea hasta exterminarla ahogándola con productos de limpieza... Me despido de Eduardo y luego, ya en la décima planta del hotel, de Cánovas. De una forma u otra, nos volveremos a ver pronto. Seguro que sí.

Creo que soñaré con ratas...

CORTE A:

Martes 28 de marzo.

12:38 horas.

Estoy en el avión, de vuelta a Madrid. A mi lado se encuentran sentados un chico treintañero y su hija de unos seis años. Es un hecho: tengo un imán que provoca que se sienten niños pequeños junto a mí en los aviones...

La niña se llama Mónica y es una incansable parlanchina. Durante buena parte del vuelo, eso sí, guarda silencio mientras ve una peli en un reproductor portátil de DVD. La peli es un horrible engendro de dibujos animados protagonizado por muñecas Bratz... Bueno, vale, el guión de la cosa es espantosamente frívolo y escalofriantemente perjudicial para una niña de seis años, pero termino medio enganchado a la apasionante historia...

En la peli que tanto entretiene a Mónica, por lo que consigo ver, las Bratz, que son megamonas y megaestúpidas, se preparan para el baile de fin de curso y resulta que en el instituto les encargan un trabajo audiovisual o algo así, por lo que comienzan a grabar con una cámara una especie de documental en el que muestran cómo ellas mismas se preparan para el baile, cómo eligen sus ropitas de zorronas... Lo dicho: apasionante. Quiero ver el documental de las Bratz seleccionado en el Festival de Cine de Las Palmas el año que viene.

"¿Cuanto me quieres?", pregunta después el cariñoso padre a Mónica en medio de un juego de preguntas y respuestas, cuando ya queda poco para aterrizar en Madrid. "Mucho", responde la niña. "¿Y cuánto es mucho?", vuelve a preguntar el padre. "Mucho es... muchísimo", contesta ella como si no hubiera entendido el porqué de la segunda pregunta... De pronto, me apetece a mí preguntar lo mismo, pero no precisamente a Mónica. También me pregunto si "mucho" equivale de verdad a "muchísimo"... No creo que sea tan sencillo.

Entre tanto, aterrizo en Barajas. Son casi las cuatro de la tarde. Un risueño Cucún me espera en el aeropuerto y, junto a él, una soleada temperatura de dieciocho grados. Definitivamente, Cucún, las sonrisas y la primavera se empeñan en aguarme la fiesta justo cuando ya he decidido dejarme atrapar por la más absurda de las melancolías...

FUNDIDO A NEGRO




26 Marzo 2006

141. Canciones de primavera. EXT./DÍA



En la foto, un extracto de la entrada con la que Cucún acudirá el próximo mes de julio al histórico concierto de The Who en Madrid. Cuc es fanático de The Who, no tanto como de Los Beatles, pero casi, y últimamente se ha propuesto reeducar mi sectario gusto musical, durante años dedicado casi únicamente a la escucha de bandas sonoras instrumentales y vinculado enfermizamente a nombres de compositores como John Williams, Thomas Newman o James Newton Howard.

Queda mal reconocerlo, pero no tenía consciencia de haber escuchado una canción de The Who hasta que Cucún me obligó a descubrir "Behind blue eyes". Éstas son otras de las canciones que me ha enviado estos días:

-"A house is not a motel", de Love.
-"A case of you", de Joni Mitchell.
-"Real love", de The Beatles.
-"White rabbit", de Jefferson Airplane.
-"Summertime", de Janis Joplin.
-"There is a light that never goes out", de The Smiths.

Abajo, la mítica carpeta con la que Cucún asiste diariamente a la facultad. Sobran los comentarios... "Qué marica, has forrado la carpeta con fotos de tíos", le dijo un compañero suyo hace años en el instituto. Cuc no aprende. Una carpeta forrada sin los melones de Pamela Anderson no es una carpeta ni es nada.



Suena precisamente "Summertime", de Janis, mientras preparo mi maleta de forma chapucera, como siempre. Dentro de unas horas, subiré a un avión rumbo a Gran Canaria. Allí presentaré "Vuelco" y "Globos" en el Foro Canario de la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Los cortos se proyectarán el lunes por la tarde en los Multicines Monopol.

Este año, el Foro Canario se presenta especialmente competitivo, con trabajos tan pujantes, y que me gustan mucho, como "El intruso", de David Cánovas, "La noche de los feos", de Manolo G. Mauricio, o "Hijo", de Nicolás Melini. En mi breve estancia en Las Palmas, aprovecharé para desconectar un poco, ir en camiseta, hacer el gilipollas con Nauzet y ver algunas pelis de la programación del festival.

Hace un rato ha cambiado la hora. Ya es oficialmente primavera. Progresivamente, el buen tiempo gana la partida a los días grises, pero a mí aún no me convence la idea. No estoy por la labor de abandonar mi mustia actitud invernal. Suenan los nuevos acordes primaverales, pero yo todavía sígo irremediablemente aferrado al desgarro de las canciones tristes de Martirio y Chavela que me descubrió Tilo en pleno invierno. Que llueva un poco más, que hiele unos cuantas semanas más...

Vuelve la época de terrazas, aunque ayer Ale, Cucún y yo nos cobijamos bajo techo para tomar café. Y no salgo de mi asombro al comprobar, ahora que Cuc se ha dejado crecer el pelo, que él, en realidad, es casi rubio... La de sorpresas que se lleva uno con el paso del tiempo, simplemente permitiendo que las cosas crezcan y evolucionen.



En cualquier caso, el de hoy ha sido un día gris a pesar del sol. En parte y de repente, me ha deprimido la muerte de Rocío Dúrcal, que se suma a la omnipresencia de la palabra "cáncer" en televisión y a la extraña aureola de muerte que planea incluso en los programas más pedorros. Siempre lo he pensado: la tristeza es mucho más insoportable en días soleados.

FUNDIDO A NEGRO




24 Marzo 2006

140. Parejas y mocos. INT./NOCHE



Hace tiempo, supongo que en medio de alguna charleta estúpida, Nauzet dijo algo que aún hoy perturba mi sueño. Afirmó, como si nada, que es muy fácil saber cuándo estás realmente enamorado... Según él, sólo amas a alguien de verdad si sientes que eres capaz de comerte un moco de esa persona sin dudarlo y sin asquearte lo más mínimo. Definitivamente, y por esta regla, puedo asegurar que en mi vida jamás ha aparecido alguien cuyos mocos me apetezca comer... Conclusión: jamás he estado enamorado.

Irene y Yeray constituyen una de las varias muestras de pareja estable que pululan a mi alrededor, entre mis amigos. También están Carlos y Zuza, Aarón y Davinia, Nacho y Cristina, Eneko y Estíbaliz, Sonia y Antonio, Ruth y César... Pienso en todos ellos, en sus compromisos de vida en común y a largo plazo, y me acojono vivo. Ruth incluso está esperando un deseado bebé. Si con lo otro me acojono, con el tema de los bebés, directamente, me entra diarrea inmediata... En la foto de abajo, Carlos y Zuza disfrutan de su llameante amor rodeados de gélida nieve polaca.



A punto de cumplir veintiocho años, mi inmadurez sentimental consigue que eso de la vida en pareja a mí todavía me suena a chino, a indeseable utopía, a anhelo que no va conmigo. Será por mi imbécil inconsciencia, pero me temo que soy experto en huir por patas en cuanto se vislumbra en el horizonte la posibilidad de comer algún moco ajeno... Quita, quita.

Fue bonito mientras duró, pienso, pero es mejor que algunos historias no se alarguen más de lo justo. El otro día Pablo me regaló el DVD de "La mujer de al lado", de François Truffaut, que yo no había visto. Hay un momento de la peli en el que Bernard (Gerard Depardieu) sentencia: "En todas las historias de amor hay un principio, un intermedio y un final". Creo que, por defecto, evito los intermedios, que lo mío es provocar un abrupto y deslucido final en cuanto la historia apenas acaba de arrancar. Y así vivo atrapado en un eterno primer acto, en busca de un intermedio soportable y a la espera de un final medianamente convincente... Hay demasiadas historias incompletas.

Y compruebo con terror que, de un tiempo a esta parte, el pánico se apodera progresivamente de algunos amigos, que la necesidad de encontrar a alguien se vuelve especialmente acuciante a medida que crecemos, que algunos y algunas incluso tienden a autoconvencerse de que han hallado a la mujer o al hombre definitivos en cualquier espécimen que se cruza en su camino. Que aparezca alguien y que aparezca ya: ése parece ser el deseo prioritario que lo impregna todo, que marca cada paso. Y lo peor es que, a ratos, mis queridos y angustiados amigos consiguen contagiarme el pánico y que me falte el aire al pensar en el futuro. Y me siento un bicho especialmente raro por creer que hay vida más allá de etiquetas, parejas, fidelidades, compromisos y llamadas telefónicas diarias. Claro que luego tengo que aguantar que me digan eso de "lo dejamos porque esto no va a ninguna parte". ¿Mande? ¿Que no va a ninguna parte? ¿Y a dónde tiene que ir? A mí que me den un mapa, que me pierdo...

Ayer iba en el autobús y escuché una conversación entre un chico de unos veintidós años, con atuendo bakala, y un señor mayor que tenía pinta de ser su vecino o algo así. Y el chico joven afirmaba muy convencido: "A mí antes sólo me gustaba ir de marcha con mis colegas, la juerga y emborracharme... Pero con mi novia me ha tocado la lotería, ya no quedo con mis amigos y sólo me apetece estar en casita con ella, tranquilitos". Menuda lotería... "Si es que no hay nada más bonito que una pareja enamorada", le respondió el señor mayor. Putos bakalas cursis... Debí haberme puesto los cascos para no escuchar tanta sandez...

Basta. ¿Sabéis qué os digo? Que me estoy hartando. Que nadie me hable del amor ni de encontrar a alguien ni de comer mocos. Seguiré dirigiendo historias como "Nuestro propio cielo", que harán flaco favor al concepto de pareja estable y convencional. Y fomentaré una incansable apología de los cuernos, de los rollos de una noche, del sexo cerdo y sin sentimientos y del "si te he visto, no me acuerdo". Allá vosotros con vuestras parejas, juraos amor eterno y procread como conejos si os da la gana. Y dejadme en paz, que yo, mientras tanto, seguiré siendo, y a mucha honra, un pendón desorejado.

FUNDIDO A NEGRO




22 Marzo 2006

139. Encuentro con Aarón. INT./DÍA



"Encuentro" es el nuevo y magnífico trabajo de Aarón como director y guionista: un cortometraje de doce minutos que para él ha supuesto una bocanada de aire fresco y minimalista tras el demoledor curro que conllevó la teleserie "Phenomena", que ya ha concluido su exitosa emisión en Televisión Canaria.

Vi "Encuentro" hace unas cuantas semanas, cuando Aarón viajó a Madrid acompañado por Alfredo, un amigo escritor. Ambos se alojaron unos días en mi poco acogedor hogar y, aunque soy un penoso anfitrión, lo pasé bien con ellos, entre abundantes charlas sobre cine y proyectos venideros, cafés en lúgubres bares y paseos desorientados por el centro de la ciudad... También jugamos al "Uno", un adictivo juego de cartas que yo desconocía y que ya empiezo a echar de menos.

A lo que voy: he vuelto a disfrutar con "Encuentro" hace un rato y me he emocionado otra vez. Este nuevo corto de Aarón es un preciso ejercicio de quintaesencialidad cinematográfica: un guión claro y directo; una sola y austera localización, iluminada con la siempre exquisita dirección de fotografía del gran Juanmi; dos actrices argentinas, Guillermina Torresi y Liliana Ferreiroa Bastos, que interpretan sus personajes con estremecedora naturalidad; y un desarrollo redondo y honesto de la historia que se cuenta. Abajo, Aarón y sus actrices en un momento del rodaje.



La espina dorsal del corto es un ágil diálogo entre las protagonistas, un tira y afloja repleto de medias verdades, medias mentiras, secretos dolorosos y soledades compartidas. Recuerdo que leí el guión de "Encuentro" hace ya tiempo. "Me encanta, pero ojalá el final fuera más triste y no tan optimista", le comenté a Aarón. Pero esto ya es deformación profesional por mi parte... Lo sé, debo aprender a matizar mi adicción al drama desgarrado.

Deseo que "Encuentro" tenga la suerte que se merece en festivales y a ver si el corto está disponible pronto a través de eMule (loco, ponte las pilas). Mientras, reveo un absurdo vídeo que grabé y en el que aparecemos Aarón y yo. "Eh, ¿por qué en tus vídeos siempre se ve sólo una esquina de tu cabeza?", me preguntó él. Buena pregunta...



Después de su regreso a Tenerife, Aarón y yo hemos intercambiado unos cuantos correos electrónicos, ideales para que ambos compartamos frustraciones y arrebatos depresivos varios. "El mayor de los problemas es esta puta obsesión por agarrar una cámara y contar una historia. Una puta enfermedad de la que no te puedes olvidar en ningún momento del día. ¿Tiene cura? Sí, los Carnavales. No todo son malas noticias en mi vida. Los Carnavales añadieron color y diversión a mi penosa existencia. Noches muy divertidas bañadas en alcohol que hacen que por un momento te olvides de tus problemas para concentrarte en que los perros no te meen cuando te despiertes en un portal a las diez de la mañana con el sol dándote de frente", me escribe en uno de los correos... Je.

Aarón sigue siendo el rey. Ánimo, tío. Y, pase lo que pase, que les den por saco a los perros... ¡Nunca permitas que te meen encima! Y no me refiero precisamente a los pobres chuchos callejeros...

FUNDIDO A NEGRO




20 Marzo 2006

138. Regresos. EXT./DÍA



El viernes pasado cumplimos con el compromiso cinematográfico inevitable del fin de semana: ver la nueva película de Almodóvar. Fui al cine con Cucún y con Nacho y nos quitamos el muerto de encima a una hora temprana, en la sesión de las 14:30 en UGC Ciné Cité.

A Nacho y a Cuc les resultó un poco raro eso de ir al cine a mediodía, pero yo estoy muy acostumbrado a estos extraños hábitos cinéfilos. En la época en la que acudía a pases de prensa, lo normal era ver pelis a las diez de la mañana o incluso antes a veces. En UGC tienen sesiones a las 12 y a las 14, y además a estas horas las entradas cuestan sólo 4.90 euros, así que Froid y yo hemos convertido esta franja horaria en la ideal para deglutir celuloide bazofia sin excesivo cargo de conciencia y, de vez en cuando, algún que otro título excelente con el que nos topamos sin querer.

Esta vez fue Nacho el que almorzó palomitas. "Es la primera vez que voy contigo al cine para ver una peli que no es 'Vuelco", le dije a Nacho... En cuanto a "Volver", me resultó un tanto indiferente, larga, increíblemente previsible, menos brillantemente interpretada de lo esperado, menos graciosa de lo esperado, mucho menos emotiva de lo esperado... Este párrafo está especialmente destinado a irritar a Tilo, a quien la película le ha parecido más que maravillosa.

Leo las críticas ditirámbicas que estos días se publican sobre "Volver" y alucino un poco. Yo no me emocioné para nada con el retrato que Almodóvar traza en torno a la maternidad, las raíces y la necesidad de regresar al lugar al que uno pertenece. Será que hay que ser madre, manchega y ordinaria para conectar y disfrutar de verdad con la historia, pero, tras media hora de visionado, comencé a desear fervientemente que el final llegara cuanto antes. Ya veis, yo aquí provocando que El Deseo jamás me produzca un largo, pero qué le voy a hacer...

Tras "Volver", Cucún y yo merendamos como señoronas en la cafetería de El Corte Inglés (arriba, en la foto, Cuc después de engullir tortitas con nata) y luego visitamos a Pablo en el Daily Price en el que curra. Y Pablo y Cucún finalmente se conocieron... Abajo, Cuc y parte de mi cabeza en un desenfocado instante.



Con Pablo vi el jueves, en un preestreno, "La verdad oculta (Proof)", que sí me encandiló en grado sumo y que, al fin y al cabo, habla, al igual que "Volver", de las a menudo tormentosas relaciones entre padres e hijos. En "Proof", Gwyneth Paltrow interpreta a la hija de un prestigioso matemático al que se le ha ido la pinza... Y el personaje de Gwyneth debe luchar contra aquéllos que piensan que ella también está pirada.

"Creo que has heredado de papá su tendencia a la inestabilidad", le dice a Gwyneth su odiosa hermana, encarnada por la poco fotogénica Hope Davis. Acabo de recordar que el otro día Cucún le contó a su amiga Mónica que cree que estoy trastornado... Abajo, Pablo antes de que él y yo compartiéramos un deforme bocadillo de bacon y queso de cabra.



"Proof" es una adaptación de una célebre obra teatral y este aspecto se hace notar en demasiados momentos, pero la peli cautiva con la emoción que destilan sus interpretaciones (a pesar de que la pose de buen actor de Anthony Hopkins ya cansa mucho), con la elegancia de su puesta en escena, con la música de Stephen Warbeck, con el rollo matemático que envuelve todo... Vamos, que sales del cine con ganas de irte a casa a resolver ecuaciones e integrales.

Me resultó muy fácil empatizar con muchos de los temas explícitos e implícitos en el argumento de "Proof": el miedo al declive de la mente, el desasosiego de sentir que estás a la sombra de alguien que siempre será mejor que tú, la asfixiante necesidad de crear algo importante a ojos de los demás en algún momento de tu existencia, la aplastante presión de la edad... El personaje de Gwyneth cumple veintisiete años cuando arranca la película. "A tu edad yo ya había publicado mi mejor trabajo", le reprocha su padre. Dentro de una semanas, yo cumplo veintiocho... Me he puesto de muy mal humor de repente.



Retomando el evocador título de Almodóvar, que es el título de un famoso tango versionado para la peli por Estrella Morente (me gusta más la versión de Martirio), estos días sí que tengo la sensación de que, en mi vida, también hay gente que vuelve, que regresa de todas las formas en que es posible volver al punto de partida: Cucún, Gara, Pablo e incluso Froid.

Con Froid he ido a ver recientemente dos supuestos buenos filmes: "Orgullo y prejuicio" (que sólo nos sirvió para llegar a la conclusión de que, en realidad, Keira Knightley es fea) y "Syriana" (cansina y, aún así, interesante), pero de esto hablaré otro día, que Froid siempre es un tema aparte...

FUNDIDO A NEGRO




16 Marzo 2006

137. Gara at last. EXT./NOCHE



Hace meses, pregunté a Felipe si sabía algo de Gara y él respondió que no tenía noticia alguna de su paradero... Felipe me sugirió que si Gara reaparecía en mi vida, escribiera un texto titulado "Gara at last (Gara al fin)", así que sus deseos son órdenes. Felipe, tío, aunque hace tiempo que no hablamos, ¡va por ti!

Hoy he pasado la tarde con Gara. Tras vernos fugazmente en diciembre, en la proyección de "Globos", y en febrero, en el estreno de "Bailad para mí", ayer nos encontramos casualmente en el Paseo del Prado y decidimos quedar con calma de una vez. Y hoy Gara ha venido a Vallecas...

Si mi vida fuera una teleserie, Gara sería la típica guest star que los guionistas introducen en plena mitad de temporada para animar un poco el cotarro y elevar los alicaídos índices de audiencia sin preocuparse lo más mínimo por la verosimilitud del argumento. Gara supondría en mi teleserie lo que Tiffanni-Amber Thiessen supuso para "Sensación de vivir" o lo que Heather Locklear fue para "Melrose Place": un completo revulsivo para las anquilosadas y anodinas tramas, un dardo directo contra el sistema de prioridades del protagonista, el detonante perfecto para un efecto dominó de desestabilizadores puntos de giro... De repente, todo se vuelve nuevo, imprevisible, excitante.

Gara es el personaje que regresa, un viejo truco de guionista que, sin embargo, hoy me ha parecido el mayor acierto de la temporada. Ella irradia una hipnótica mezcla de serenidad, misterio y melancolía, y me divierten sus ocurrencias y su manera de contemplar el mundo. "¿Cuál es tu comida favorita?", me preguntó Gara. "El whopper sin lechuga", respondí medio de coña. "¿La tuya?", contraataqué. "El pulpo a la vinagreta", contestó ella tras reflexionar unos segundos.

Gara me enseñó algunos vídeos de sus últimos trabajos en teatro: Gara en "La gaviota" de Chejov, Gara en "Fausto", Gara en "La celestina", Gara en "A puerta cerrada" de Sartre... Me sorprendió comprobar su versatilidad, me costó reconocer su rostro y su voz en algunas de las interpretaciones.

Han pasado casi cuatro años desde que grabamos "Gara y los sueños". Ella ha crecido, a todos los niveles, como actriz y como mujer. ¿Qué edad tienes ahora?", le pregunté. "Veintitrés, tenía diecinueve cuando hicimos el corto", respondió. Vaya... "Tú tienes canas", observó ella sorprendida después de echar un vistazo a mi cabeza. Pues sí... Es una mierda, porque esto de ir en silla provoca que todo el mundo se fije mucho más fácilmente en mi coronilla...

Gara y yo nos despedimos en el Puente de Vallecas, con la promesa de vernos la próxima semana. "Eres divertido", me dijo. Casi entré en estado de shock ante esta inesperada observación suya. Yo soy el rey de la sosería, jamás me habían llamado "divertido"... Gara me regaló un clip que se encontró en el suelo de camino al Puente. "Soy experta en encontrarme clips en la calle, todos los días me encuentro uno", me contó.



Hoy ha sido un día desenfocado, de clips perdidos pero también de hallazgos y descubrimientos varios, de puntos de giro, de pulpo a la vinagreta... Hasta pronto, Gara.

FUNDIDO A NEGRO




15 Marzo 2006

136. Más imágenes del cielo. INT./DÍA







Más imágenes de anticipo de "Nuestro propio cielo"... De paso, más autobombo: si no os causa excesiva molestia (no digáis que no soy educado a la hora de pediros favores), votad por "Vuelco" en el I Festival de Cortometrajes FIEC Ibi, cuya primera competición tiene lugar de manera online.

El enlace para que "Vuelco" sea uno de los diez cortos finalistas estará activo hasta el domingo 19 de marzo. Se puede votar tantas veces como cuentas de correo tengáis. Luego os llega un e-mail y se valida el voto con un clic. Así de fácil.

En el mismo enlace es posible ver el corto, pero, ciertamente, no os lo recomiendo, porque se ve un poco superpequeño y un poco superfatal. Allá vosotros.

Mil gracias. Mañana más... Felices veraniegos días invernales.

FUNDIDO A NEGRO




13 Marzo 2006

135. Qué maleducados. INT./NOCHE



Ha ocurrido hace unos minutos... Ellos estaban en casa de Sonia. Ya ha pasado una semana desde el rodaje de "Nuestro propio cielo" y no nos vemos desde entonces. Entre coñas, me han dicho que me echan de menos. Jo, yo a ellos también.

FUNDIDO A NEGRO




12 Marzo 2006

134. Bailando en eMule. INT./NOCHE



Ya podéis descargaros "Bailad para mí" en eMule. La calidad es más o menos decente, creo que está mejor de imagen que de audio, pero es que sigo siendo lerdo en lo que a compresión se refiere. Pinchad aquí abajo con el eMule abierto:

"Bailad para mí"

Tened paciencia estos días, porque la descarga irá lenta hasta que se multipliquen las fuentes. Y si os lo bajáis, aunque os horrorice, hacedme el favor de conservarlo un tiempo en vuestra carpeta de archivos compartidos.

Ash-Man, sé que estás ahí. Bájatelo.

FUNDIDO A NEGRO




11 Marzo 2006

133. Redecorando mi vida. INT./DÍA



Hace unas semanas, mis padres pasaron unos días en Madrid. Aprovechando su visita, me convencieron para hacer algunos cambios en la distribución mobiliaria de mi humilde hogar vallecano. "¿Para qué quieres un salón tan grande si no lo usas?", preguntó mi padre. "¿No es mejor que conviertas el salón en tu dormitorio y que lo es que es tu dormitorio lo dejes como salita de estar?", preguntó mi madre. Yo me empané mucho ante tanta sugerencia y acabé accediendo a todo como el hijo borrego que soy... Me pareció buena idea. En mala hora...

Así fue como mi salón se transformó en una especie de amorfo dormitorio-salón-estudio y lo que era mi dormitorio mutó a algo parecido a un sucedáneo de sala-armario-comedor... o yo qué sé. Un lío. Por si no me encontraba ya bastante desorientado hasta entonces, esta nueva distribución sólo ha servido para que también me sienta perdido incluso en mi propia y reducida casa... Perderse en cincuenta y ocho metros cuadrados es posible. Lo que me faltaba...

En lo que antes era el salón, mis padres ubicaron la cama y la mesa con el ordenador, que se sumaron al mueble con el televisor grande y el home cinema cutre y a una estantería con revistas, trofeos de premios cortometrajísticos y libros que no he leído. Por otro lado, a lo que era mi dormitorio trasladaron el sofá y una mesa multiusos, que colocaron junto al armario empotrado con mi ropa, cerca de un mueble con un televisor pequeño y de otra estantería con libros y DVD's. En resumen, todo quedó mezclado, disperso, a medio camino entre una cosa y otra: mi salón ya no era un salón como tal y mi dormitorio tampoco era ya un simple dormitorio. Era otra cosa, no sé qué, pero otra cosa...

De este modo, comencé a dormir en mi antiguo salón y a vestirme en mi antiguo dormitorio, a comer unos días aquí y otros allá, a encender ambos televisores porque no sabía bien cuál debía ser la habitación "de ver la tele", a recibir visitas en el nuevo pseudosalón pero también en el nuevo pseudodormitorio... Qué follón. Con los roles de mis habitaciones totalmente alterados y difusos, mi estado de ansiedad doméstica ha rozado estos días extrañas cimas de desconcierto.

La nueva distribución de la casa contó desde el principio con claros detractores, con Cucún como líder de las voces discordantes. Ayer, en un arrebato de histérica hiperactividad y sin casi hablarlo, Cucún devolvió la cama a su ubicación original y trajo de nuevo el sofá al salón, recuperando, de esta manera, parte del orden natural del piso... En apenas un cuarto de hora, la cama atravesó el pasillo y el sofá la sustituyó en el salón, que ahora casi parece de nuevo un salón en toda regla. Y anoche, finalmente, volví a dormir muy a gusto en la habitación en la que, exceptuando este paréntesis de un par de semanas, he dormido durante los últimos cuatro años.

Definitivamente, odio los cambios y, con esta estúpida historia de muebles que van y vienen, me he dado cuenta de lo mucho que necesito una cierta lógica convencional a mi alrededor, de la tranquilidad que, en el fondo, me aporta la asquerosa e inamovible rutina y de cuánto se agradece el hecho de que cada cosa tenga su sitio... Creía que me acostumbraría a mi casa distribuida incoherentemente, pero no, no me gusta dormir en el salón, ni comer junto al armario de la ropa...

La patética moraleja se reduce a que algunos cambios resultan absurdos, aunque en un principio los consideremos adecuados y convenientes. Debo reprimir mi habitual tendencia a poner mi mundo patas arriba, porque esto únicamente sirve para que, poco tiempo después, termine deseando fervientemente que todo vuelva a ser como antes. Y es algo que no sólo estoy experimentando a nivel mobiliario... Ya no hablo de camas y sofás, sino de las personas a las que acudimos cuando necesitamos escapar, de sentimientos también reordenados recientemente, de antiguas complicidades que ahora regresan como si nunca se hubieran descolocado... Salvo algunos detalles, parece que todo es como antes. Parece que ya hemos conseguido olvidar las lágrimas, los reproches, las vajillas rotas y los motivos del distanciamiento.

Tecleo desde mi salón, de nuevo con sofá, y me alegro de sentir en este momento, aunque quizás se trate sólo de un fugaz espejismo, que hoy... todo está en su sitio.

FUNDIDO A NEGRO




08 Marzo 2006

132. Copia va, copia viene. EXT./DÍA



Las selecciones de "Vuelco" y "Globos" en festivales son siempre una gratísima noticia, pero conllevan, en muchos casos, el engorroso trámite de mandar a lejanos lugares una pedazo de lata roja y circular con la película en 35 milímetros.

Nunca sé bien cómo se deben enviar estas latas ni dónde meterlas ni cómo protegerlas, así que me dedido a embadurnarlas con cinta adhesiva o a cubrirlas cutremente con plástico de burbujas. Aún así, hay un par de latas que ya se han rajado por el trajín de idas y venidas.

No me explico por qué no venden en el Hipercor o en el Carrefour algún invento o envase especial para mandar copias de cortos en cine a dar vueltas por el mundo... "Proteja su corto en 35 mílimetros de posibles saqueos y agresiones y conviértase sin obstáculos en un cortometrajista mundialmente multipremiado", podría leerse en la etiqueta del producto. Yo, sin duda, lo compraría.

En las próximas semanas, "Vuelco" estará...

-en el 12th Bradford Film Festival, donde se proyectará el día 14 de marzo como telonero de la película sueca "Kim Novak never swam in Genesaret's Lake".

-en el BUFF Film Festival, que se celebra en Malmö (Suecia) y está especializado en cine para jóvenes. "Vuelco" se proyectará el 16 de marzo.

-en el MFA International Film Festival Illes Balears, en el que el corto se verá el 17 de marzo, dentro de la sesión titulada "El amor nos destrozará". Pues vaya.

-en el XXI Festival Internacional de Cine de Guadalajara (México), que tendrá lugar del 24 al 31 de marzo.

-en el Foro Canario del Festival Internacional de Cine de Las Palmas, donde se proyectará el 27 de marzo. Creo que iré para allá el domingo 26.

-en la quinta edición del Festival de Cine CreatRivas, en Madrid, el jueves 20 de abril a las 22 horas y el sábado 22 a las 20 horas en los Cines Yelmo Cineplex Parque Rivas.

-en Sprockets Toronto International Film Festival for Children, con proyección el 25 de abril.

"Globos", por su parte, se verá...

-en la sección Pantallas Paralelas de la octava edición de Zemos98 (Sevilla), el jueves 16 de marzo.

-en el MFA International Film Festival Illes Balears, también el 17 de marzo, junto a "Vuelco" y en la misma sesión titulada "El amor nos destrozará". Tengo que hacer cortos donde el amor no destroce...

-en la Sección Oficial Informativa del 9º Festival de Málaga, que se celebra del 17 al 25 de marzo.

-el 27 de marzo, con "Vuelco", en el Foro Canario del Festival Internacional de Cine de Las Palmas.

-en el Certamen de Cortos Caja Madrid 2006, que tendrá lugar del 27 al 31 de marzo en La Casa Encendida.

Por cierto, hace un par de fines de semana, "Globos" logró el Premio al Mejor Cortometraje en el XXIX Certamen Nacional de Cine "Premi Ciutat de Terrassa".

Más novedades: he inaugurado un apartado de Enlaces (en Webs, en la columna de la derecha), aunque aún está muy escaso. Os agradeceré que me escribáis con sugerencias de enlaces interesantes o intercambios de links a mi dirección: yo@robertopereztoledo.com.

Paro ya con el autobombo... Todavía estoy digiriendo que vivo en un mundo en el que "Munich" se ha quedado sin Oscar alguno y en el que Reese Witherspoon es una actriz oscarizada. Y rehuyo el debate "Crash"/"Brokeback Mountain", porque las dos pelis me importan bastante poco. Bueno, de "Crash" me gustó mucho la secuencia del coche volcado, con Thandie Newton, Matt Dillon y la gasolina.

Hoy sólo pienso en recientes e insuficientes abrazos y en Cádiz como destino ideal para las vacaciones veraniegas.

Eh, Tilo, perdona por lo de estos obtusos días.

FUNDIDO A NEGRO




06 Marzo 2006

131. La ecografía. INT./NOCHE



Después de un rodaje, siempre hay un mal trago del que nadie te libra: no queda más remedio que visionar el material grabado/rodado y enfrentarte a lo que has hecho... o a lo que has dejado de hacer.

Ayer a mí me tocó echar un inevitable vistazo a lo que grabamos el día anterior: casi dos horas de imágenes brutas que, tras el montaje, quedarán reducidas a unos ocho o nueve minutos, que es más o menos lo que espero que dure "Nuestro propio cielo".

Y supongo que esto de revisar el material se asemeja a lo que siente una embarazada cuando asiste a una ecografía de su feto. La mamá analiza por dónde van los tiros: escucha cómo respira su futuro bebé, contempla qué aspecto tiene, se entera de si es niño o niña, intuye cuánto pesará en el momento del alumbramiento, deduce si se parece mucho o poco a lo que imaginó... Y luego, a la espera de que llegue el verdadero momento del parto, la ilusionada mamá coloca la borrosa foto del feto en la puerta del frigorífico, que es más o menos lo que hago yo en esta web.

Después de visionar las dos horas de planos y tomas repetidas, no sé bien qué pensar de mi ecografía, pero, eso sí, esta sensación de incertidumbre es de todo menos nueva. Siempre me ocurre lo mismo. Por más que acumulo experiencias y trabajos, sigo sintiéndome como un asustado padre primerizo, demasiado temeroso de los posibles y múltiples fallos del esperado bebé. Hace unos años, con los primeros cortos, recuerdo que, en pleno proceso de montaje, me pillaba unos berrinches brutales, que contenía mis ganas de llorar como un niñato ante lo que consideraba un puto zurullo de corto y me abandonaba a largas épocas de depresiva autoflagelación.

Con el paso del tiempo, creo que he aprendido a comportarme de un modo más constructivo y menos histérico. Lo que hay es lo que hay, y de nada sirve darle más vueltas. "Nuestro propio cielo" será el fruto de lo que la cámara captó el pasado sábado y, para bien o para mal, yo seré el único responsable del resultado final. Es lo que tiene dirigir, que estás a solas con tus decisiones, con tu torpeza, con tus fantasmas, con tus aciertos pero, sobre todo, con tus cagadas y tus meteduras de pata. Y, cuando llegue el estreno, no habrá excusa que valga ni justificación que no suene patética. Se apagará la luz de la sala y, bajo mis ruedas, se abrirá el temible e incierto abismo de siempre...

Leyendo lo que he escrito, bien podríais pensar que detesto este nuevo cortometraje, pero en absoluto es así. Mi inseguridad como director nada tiene que ver con la satisfacción que experimento al contemplar el emotivo, laborioso y perfeccionista trabajo de Ale y Sonia o al recordar la esforzada dedicación del reducidísimo equipo técnico que me acompañó hace un par de días, con el gran Fede a la cabeza y desempeñando la doble tarea de director de fotografía y operador de cámara. El sábado fue un día intenso y enriquecedor, pero debo aprender de una vez a relajarme un poco y a disfrutar más con el proceso mismo de dirigir.

En fin, basta de gilipolleces autoindulgentes. Ya está. No volveré a daros la lata con divagaciones sobre este tema. He decidido confiar del todo en que "Nuestro propio cielo" será un buen corto, y no me cabe duda de que quienes lo hemos hecho siempre nos sentiremos orgullosos de él. Y no hay más que hablar.

Ahora que lo pienso, ya sé de dónde procede este nuevo optimismo: el viernes por la noche, horas antes de empezar a rodar, alguien me abrazó y me aseguró que todo saldría bien... Y yo me lo creí.

FUNDIDO A NEGRO




05 Marzo 2006

130. Resaca. EXT./DÍA







Otro telegrama:

Rodaje de "Nuestro propio cielo" concluido en tiempo récord. Stop. Píter enfermó y me quedé sin director de producción. Stop. Aún así, salvamos la papeleta. Stop. Infinitas gracias a Ale, Sonia, Pablo, Fede, Emilio y Samuel. Stop. Dejo el cine. Stop. A partir de mañana, busco curro como desplumador de pollos. Stop.

FUNDIDO A NEGRO




02 Marzo 2006

129. El acojone previo. INT./DÍA



Me ha costado encontrar un hueco para escribir unas cuantas líneas aquí. Lo de hoy será apenas un telegrama de señales de vida. Son días de lío, estrés, agobio, cansancio, insomnio y pavores varios.

El próximo sábado, dentro de menos de cuarenta y ocho horas, convertiré en imágenes el guión de "Nuestro propio cielo". Esta semana, mientras Píter se encarga con gran diligencia de los asuntos de producción, yo he ensayado casi a diario con Ale y con Sonia. Ellos molan mucho. Me encanta su modo de afrontar los personajes y disfruto comprobando cómo se entregan al texto y proponen ideas siempre lúcidas y enriquecedoras. He grabado con mi vieja cámara algunos de los ensayos. La imagen de arriba es un esbozo de un plano que reproduciremos el sábado.

Pero, a pesar de que se trata de un corto aparentemente sencillo y controlable, me hallo inmerso en una de mis habituales crisis pre-rodaje. Dudo de todo: de la calidad del guión, de su razón de ser, de las posibilidades del resultado final...

Dicen que el miedo es sano y necesario a la hora de afrontar cualquier nuevo proyecto, pero ojalá pudiera librarme de él durante un rato. Me cago en el puto miedo y en la madre que lo parió. Qué molesto resulta este nudo en el estómago... Abajo, Ale y Sonia en uno de nuestros amenos y divertidos paréntesis entre ensayos.



Y estoy seguro de que el sábado, en medio del rodaje, volveré a maldecir mi vocación cinematográfica. Me sentiré inepto, lerdo, acojonado, sin el más mínimo talento para dedicarme a esto de la dirección de cine. Y desearé que me trague la tierra y me juraré a mí mismo que, a partir del lunes, abandonaré mis grandes metas para buscar trabajo como montador de bolígrafos o pegador de sellos...

Lo dicho, que esto de hoy es apenas un telegrama: Me cago por la pata abajo. Stop. El sábado vuelvo a dirigir. Stop. Permaneced a la espera de noticias. Stop. Soy ateo, pero que Dios nos pille confesados. Stop.

FUNDIDO A NEGRO